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Rabastan y Bellatrix caminaban por los pasillos estrechos de la mansión Whiting admirando los cuadros de la familiares de las diferentes generaciones. La pareja no dejaba de sonreír maléficamente.
-Es una lastima ver a tan feliz familia, tan bien que me cae el señor Whiting.-dijo con un poco de tristeza fingida Bellatrix.
-Lo sé, él siempre nos abrió las puertas a su casa y nosotros se la cerraremos. Sigo sin creer que no hayan aceptado la mano del Señor Oscuro aunque parecía que la señora de la casa quería esa vez.-siguió con la platica Rabastan Lestrange.
-Ellos son diferentes a las otras familias de magos puros. Ellos solamente les importa su sangre pero a los demás no. Vincent Whiting es alegre, platica con todo mundo sea media puro, sangre sucia o etc. Quiere que todo el Mundo Mágico se lleve bien con todas las clases pero nuestras familias no pueden cerrarles la puerta ya que son una gran influencia en el Mundo Mágico..Pero la señora Lucrecia Whiting viene de una familia estricta y sin sentimientos como las nuestras, quizá por eso ella hubiera aceptado al nuestro Señor pero su marido ha influido mucho con ella. Según mi madre, ya que eran compañeras en Hogwarts, Lucrecia despreciaba con odio a los sangre sucia como Evans.-
-Lo que puede hacer el amor, cambiar las personalidades de la gente.-rió sarcásticamente Rabastan, ambos dieron vuelta a una esquina.-
-Rab, ¿No te haz dado cuenta de estos colores?-Bellatrix miro al hermano de su prometido. Rabastan miro a las paredes y decoración, dorado, rojo, naranja & café.-La casa es muy calida, los efectos de estos colores y la madera hacen que uno este calido como en una familia. La casa demuestra la afectación que tiene esta familia. El corazón de los Whiting radica en la casa…en la familia.-
-No me hubiera dado cuenta de eso. Eso explica la conducta de Crystal. Será divertido ver su cara cuando sepa lo que pasara mañana.-Bellatrix dio una sonrisa a Rabastan y se acerco seductoramente a él.
-Rabastan, tengo ganas de hacerlo ahora en solo pensar en lo que haremos mañana en la noche. Torturar a gente me excita demasiado.-dijo seductoramente Bellatrix mordiendo y besando el cuello pálido de Rabastan. El chico daba unos pequeños gemidos al gesto de la chica.
-Bellatrix…mi prometida esta aquí, no quiero que Treuman piense mal de mí-Bellatrix estaba bajando más sus caricias, ahora estaba en el pecho del chico. Rabastan se ponía tenso.
-¿Desde cuando eres niño bueno? Además, quizá mi primo se la folle primero que tú, se notaba en la cena sus ojos de perro en celo mirándola.-Rabastan la levanto cuando llego a sus pantalones queriéndolos abrirlos Los ojos verdes oscuros del Slytherin miraban seriamente a los negros de ella.
-Con más razón debo de ser niño bueno e irme con mi prometida.-
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Los merodeadores y las chicas estaban detrás de Andrómeda que miraba de reojo arriba en las escaleras viendo como se despedían sus hermanos y Rabastan de los señores Whiting. Rabastan no dejaba de ver arriba. Ellos no querían que Narcissa, Bellatrix y Rabastan que los vieran salir de la mansión porque sí estarían pegados detrás de ellos.
-¿Ya se fueron?-murmuro Cassandra que se estaba apoyando de Sirius en la fila. El merodeador disfrutaba que Cassandra estuviera detrás de él porque sentía su pecho en la espada.
-Se están despidiendo pero Rabastan no deja de mirar hacia acá. ¡Ouch! James me pisaste.-James de disculpo con Andrómeda pero sentía que todos estaban empujándolo hacia delante.
Mientras abajo en las escaleras…
-Espero verlas muy pronto.-Vincent sonrió a las hermanas. Narcissa y Bellatrix se miraron con malicia.
-Nosotras también Señor Whiting. Es más creo que muy pronto lo veremos más de lo que se imagina.-comento Bellatrix dando una reverencia y dirigiéndose a la puerta.
-Quiero despedirme de Andy.¡Espera, Bellatrix!-Narcissa grito con su voz chillante a su hermana mayor.-Señor Whiting, no sabe, ¿Donde esta mi hermana?-
-Debe de estar cambiándose para irse a…-Pero antes de decirse el destino. Lucrecia le enterró en su pie su tacón.
-¿A dónde, señor Whiting?¿Saldrán a un lugar?-pregunto Rabastan con voz desesperado. Vincent se estaba sacando una lagrimita de su ojo y Lucrecia contesto por él.
-A ningún lado van a ir, se estaba cambiando para ir a la cama. Ya es de noche, joven Lestrange apuesto que sus familias deben estar preocupados por ustedes.-Un elfo domestico abrió la puerta dejándose ver un carruaje negro con caballos negros también. Bellatrix agarro el brazo de su hermanita y se la llevo. Rabastan dio una última miraba a las escaleras, dio una reverencia de despedida y salio de la casa.
Cuando se cerró la puerta, una pila de adolescentes se cayeron dejándose ver a todos en las escaleras uno encima de otro.
-¡Gracias, madre! Por no decir nada. ¡Ey,¿Quién está tocando mi trasero?-grito Crystal.
-Lo siento, la tentación de tocar un trasero Slytherin. Por cierto te pongo un 9.5 pero nadie mejor que mi Sirius.-rió James levantándose de Crystal y ofreciéndole la mano para levantarla pero ella la rechazo y ayudo Andrómeda levantándose ya que tenía a todos encima de ella.
-Creo que deben irse o no disfrutaron de las atracciones. Por cierto, Crysty, my darling, ten dinero muggle.-Vincent extendió su mano con algunos billetes y monedas muggles. Crystal los acepto.
Todos se despidieron de los padres de la chica y se encaminaron hacia la feria.
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Luces, risas, montañas rusas, niños corriendo emocionados por el lugar, parejas agarradas de las manos, colores, sonrisas y diversión de podía notar en esa feria muggle.
James, Sirius, Crystal, Andrómeda, Cassandra y Kalani estaban sorprendidos por esa nueva experiencia. Mientras que Remus, Lily y Victoria ya sabían lo que era una feria.
-¡Por Merlin!¡¿Qué son estas cosas?-Crystal señalo a un señor con un palo y traía bolsas con una comida esponjosa de color rosa y azul chicle.
-Son algodones de azúcar. Están muy ricos, no es cierto, son deliciosos y más cuando le pones chocolate encima de él.-dijo emocionado Remus y sacando de su pantalón algunas monedas para comprar dos algodones de azúcar color rosa.-Ten, es para ti, Whiting.-
Todos miraban como Crystal agarraba un pedazo del algodón de azúcar y se lo metía en su boca. Al hacerlo, la castaña sintió que estaba en el cielo y que las nubes eran algodones azúcar y ahí estaba ella comiendo las nubes.
-¡Por Merlín joto y el puto de Nicholas Flamel!¡Esto es la mera delicia! Exijo cuatro de estas cosas rosadas para mi mansión, es más quiero todos los que hayan aquí.-
Crystal vio que desapareció el señor de los algodones de azúcar pero eso no impidió que saliera corriendo a buscarlo a los alrededores. Todos rieron al ver a la joven desaparecer del lugar y gritando por el señor.
-Y…¿Qué quieren hacer?-pregunto Remus a sus amigos. Victoria levanto los brazos para estirarse. Cassandra miraba los juegos.
-¡OMG! Sirius debes de mirar eso. Tres pares de piernas esbeltas y largas.-señalo James a tres jóvenes con minis faldas pasando por el lugar y platicando. Sirius vio donde apuntaba su amigo y sentía como su colita de perro se movía de un lado a otro. James y él se miraron por un rato y Sirius le guiño el ojo.
-¿Técnica #249?
-Como siempre, Sirius. Remus a tu posición-
Cassandra, Kalani, Victoria y Lily no entiendan de que hablan ellos pero tenían muy claro que estaban por conquistar chicas, así que la castaña y pelirroja se fueron lo más pronto posible de ahí. Mientras que Victoria vio un juego con bat y Kalani la acompaño.
Remus solamente dio un suspiro, camino junto con James hacia las tres jóvenes.
-¡Amigo!¡No te pongas así. Encontraremos a tu cachorrito lo más pronto posible.-dijo James haciendo una adaptación dramática y agarrando a Remus con sus brazos. Las tres chicas miraron a ambos jóvenes. Remus estaba llorando en el pecho de James mientras que él de lentes le acariciaba su cabeza.
-Es..que…James..no sé que haré sin mi..cachorrito…-lloraba Remus aferrandose a la camisa de James. Las tres chicas sexys se acercaron mortificadas por el castaño.
-¿Qué le paso a él?-dijo angustiada una de ellas. Era pelirroja con cabello cortito y varias pecas. Ojos azules. Blanca y media
-¡Oh lindura! Su perro se le perdió, era su mejor amigo, su compañero, su compadre…Míralo como esta destrozado.-
Remus saco su cara de James dejando ver una carita toda linda con lágrimas en sus ojos amielados, además sus cicatrices en la cara lo hacían ver más vulnerable y dulce. Estaba todo lindo que las chicas no pudieron resistirse.
-No te preocupes, nosotras te haremos sonreír y a buscar tu perrito-dijo otra joven que se enamoro de Remus.
-¡Muchas Gracias! Para mí seria un honor en tenerla como acompañante en mi búsqueda hacia mi perro.-Remus le beso la maño a la muchacha que le hablo. Sus otras dos amigas miraban con estrellitas la escena. James silbo y un perro negro grande salio de la esquina, corriendo alegremente hacia Remus pero no sin antes pasar debajo de las faldas de las chicas.
-“Haber esta tiene tanga roja,¡Por Merlín! La pelirroja no trae ropa interior...nah la otra trae calzón blanco normal.”-
El perro negro cayó encima de Remus todo alegre moviendo su colita. Las chicas gritaron de alegría en ver a su dueño y perro felices.
Por otra parte, Remus le jalo fuerte a la oreja de Sirius y se acerco a ella.
-¡Van a ver tú y James por hacerme esto! A la siguiente yo soy el perro perdido.-Por respuesta Sirius ladro y se levanto de Remus, prefirió juguetear con las chicas.
-Entonces, chicas, ¿Quieren acompañarnos por un refresco y celebrar el encuentro del perro?-
James extendió los brazos hacia ellas y se fueron hacia él aceptando la invitación. Remus camino detrás de James con la cabeza baja de vergüenza. Sirius como perro se interponía entre las chicas para que lo acariciaran y mimaran.
Del otro lado de la feria.
Cassandra, Lily, Kalani y Victoria iban felices viendo los diferentes juegos mecánicos y los que ganabas premios. Victoria estaba llena de osos de peluches por los juegos con bat.
-¡Por favor! Hay que subirnos en estos juegos, mira este se llama “El Musical”.-señalo Kalani un juego donde estaban sentados y te daban varias vueltas.
-No sé me da mucho miedo, ¿Son seguros?-Cassandra miraba con miedo los juegos mecánicos. Además sentía que iba a vomitar.
-¡Ándale! Hay que subirnos las cuatro y no pasara nada. Se una buena Gryffindor y usa tu valentía al máximo.-dijo Victoria animándola y Cassandra acepto el desafió.
-La que vomita más la castigamos.-grito Kalani pagando los cuatro boletos para el juego.
Cuando se subieron al juego Cassandra estaba apunto de llorar, Victoria balanceaba sus pies en el juego, Lily solamente estaba rezando que nada pasada y Kalani no dejaba de gritar. Los merodeadores, Andrómeda y Crystal, con toda una carreta de algodones de azúcar, pasaron enfrente de ellas. Los chicos no pudieron más que reírse por las caras de miedo de Cassandra y Lily.
-¿Nos subimos?-pregunto emocionado James a sus amigos y a las Slytherin.
-Yo me quedo cuidando los dulces de Crystal.-dijo nerviosa Andrómeda y apunto a los algodones de azúcar.
-Eres una gallina, Andrómeda. Yo me subo, habrán paso.-Crystal salio corriendo junto con Sirius a la taquilla.
-¿Y tu, Remus?-pregunto James al licántropo.
-Yo..ehm..Cuido a Andrómeda, le puede pasar algo.-apunto Remus a la chica. James dio un gran suspiro, ya espera esa respuesta de su amigo.
-¡Oigan, Señor, espero yo también me subiré!-grito James al señor que estaba apunto de comenzar el juego.
Siete minutos después…
-¡Vamos, Sirius! No paso nada, solamente son unas vueltas.-dijo Cassandra sonriendo y tocándole la espalda a Sirius que estaba pegado al bote de basura cuando bajo del juego.
-Sirius, me avergüenzas compadre. Y tu, mi amada mía.-James se dirigió a su pelirroja favorita, Lily.- ¿Te gusto el juego?-
-¡Si! Estoy acostumbrada a este tipo de ferias, mi familia y yo siempre vamos en los veranos. Al principio me dan miedo pero al rato los adoro. ¿Y cual es nuestro siguiente juego?-
-Yo tengo ganas de probar más comida muggle-dijo Crystal mirando a los puestos de comida que están del otro lado de los juegos.
-Nah, después de jugar porque si no terminaremos peor que el niño bonito.-puntualizo Victoria apuntando a Sirius que seguía vomitando.-Mejor hay que ir a la casa…de espantos.-
Todos excepto Sirius voltearon hacia “La casa de los espantos” y se oyeron gritos provenientes del lugar.
-¡Buena idea, amiga! Así nos daremos cuenta si da más miedo que nuestra casa de los gritos en Hogsmeade.-menciono Kalani. Remus se puso tenso, ya que en la casa de los gritos era su escondite.
-Vayan ustedes, yo me quedo cuidando de Sirius, creo que iré a comprarle una botella de agua.-dijo Cassandra como excusa pero también queriendo ayudar al chico.
-Mejor yo voy Cassandra por el agua y cuidas de mi primo. Quizá tarde algo porque habrá fila y el trafico.-Andrómeda les dio la espalda y se encamino hacia la comida. Crystal, Kalani, Lily, James y Victoria se fueron hacia la casa de los sustos.
A los minutos, Sirius se levanto del bote de basurero y se apoyo en Cassandra para no tambalearse.
-¿Estas bien, Sirius?-pregunto preocupada la castaña y dirigiéndolo a una banca para sentarse.
-¿Mi agua?-
-Andrómeda fue a comprarla pero no creo que tarde mucho.-dijo Cassandra mirando como Sirius estaba con los ojos cerrando y oliendo un aroma.
-Ese aroma…es de una poción de amor.-dijo Sirius levantándose del lugar y como perro rastreando el aroma.
-¿Una poción de amor? ¡Es imposible! Un muggle no puede tener uno, estas imaginando, es una alucinación.-
-¡Cassandra!-elevo la voz fuerte Sirius hasta Cassandra se intimido y se quedo callada.-He recibido en mi corta edad, muchas pociones de amor en mis bebidas para que me enamore perdidamente de tipas estúpidas que no saben como conquistarme. Ese olor es de una poción de amor recién hecha.-
Sirius ni siquiera quiso saber si Cassandra le seguía o lo detenía, Solamente con su olfato perseguía ese olor y lo peor algo en su ser sentía que algo malo estaba pasando.
El olor prevenía detrás de las carpas de los juegos de azar. Sirius se acerco algunos arbustos que estaban ahí cerca, superviso que ninguna persona lo viera y se convirtió en perro. Así sería más fácil pasar entre los comerciantes.
Al llegar al origen del olor se quedo sorprendido por la escena. Era Andrómeda con una bebida en sus manos estaba hablando alegremente con un chico.
Era un chico alto y de tez bronceada. Ojos pequeños y negros. Cabello abundante y color café chocolate. Delgado. Traía un pantalón negro, tenis y una blusa de cirquero. Una gran sonrisa en su rostro al platicar con la prima de Sirius y también podía notarse unas pequeños rubores con el chico.
-¿En serio te tienes que ir?-dijo Andrómeda bajando la cara de tristeza. El chico la abrazo para consolarla.
-Tú más que nadie sabe que la feria se va en ciudad en ciudad. No podemos estar juntos.-dijo el joven sujetando Andrómeda.- ¡Ven conmigo! Hay que escaparnos puedo conseguir un buen trabajo en otra ciudad, podemos casarnos, un tío mió es un padre.-
-¡Oh Ted! Es que tu no sabes lo que soy, lo que es mi familia, lo que sería capaz de hacer mi madre, si se entera.-lloraba Andrómeda y separándose de su “novio”. Sirius dejo su ser perro para detener Andrómeda si le daba la poción al muggle.
-Andy, yo te amo. Al caso, ¿Tus padre son del gobierno? ¿Tienen dinero? Me imagino, tu ropa no luce de segunda mano y tus modales son demasiado parecidos a los de la sociedad. Pero, ¡NO ME IMPORTA!-
Andrómeda se quito con las mangas de su suéter sus lágrimas y agarro las manos del chico y lo miro fijamente a sus ojos.
-¡Acepto! Iré a donde quieres que vaya Ted Tonks. Porque tú eres el único que me comprende, estoy harta de mi vida. De todos, de mis estúpidas hermanas, las normas de la sociedad, mi madre controladora, mi padre todo pacifico que acepta todas las tonterías de mi madre, y quien sea que me pongan como prometido. ¡Quiero irme contigo!-Andrómeda del césped agarro la poción que la había dejado en el suelo.-Ahora como brindis, tomate esto mi Ted querido.-
-¡¡ANDROMEDA BLACK!-Sirius con su varita le tiro un rayo a la poción para que se quebrara. Ted se quedo quieto mirando al chico y Andromeda estaba sorprendida.
-¡Sirius! Espera deja te explico, no hagas nada.-Andrómeda se acerco a Sirius que no dejaba de apuntar a Ted. El chico empezó a retroceder.
-¡¿QUIEN ES ÉL?! ¿TU NOVIO?-dijo Ted nervioso apuntando a Sirius.
-Aquí el quien pregunta soy yo. ¿Cómo te llamas y quien demonios eres?-Sirius empujo Andrómeda a un lado que trataba de detener a Sirius. El merodeador llego hasta el muggle y apunto al cuello del joven.
-Me llamo Ted Tonks, y soy el novio de Andrómeda hace como dos semanas.-balbuceo el joven. Sirius abrió los ojos y miro a su prima que estaba toda roja y lagrimas en los ojos.
-Exactamente dos semanas. ¡Que curioso! Hace dos semanas que te haz quedado a dormir con Crystal en su casa. Con razón no querías venir a la feria, no querías que te viéramos con él.-grito Sirius.
-¡BASTA!-Andrómeda saco su varita. y apunto la de Sirius-¡EXPELLIARMUS!-
La varita resbalo de la mano del joven Black. Ahora Andrómeda se acerco a Ted y el chico le agarro la cintura para protegerse del joven de cabello negro. Sirius se sorprendió del ataque de su prima.
-La respuesta es ¡SÍ!, Sirius. Lo prefiero que a ti y Hogwarts. Él me ama por quien soy, no le importa mi status, si soy una Black, fue amor a primera vista.-defendió Andrómeda. Sirius rió por la respuesta.
-¿Te ama por quien eres? ¿Porque no le dices la verdad?¿Acaso no lo querías dar una poción de amor para que se enamorada profundamente de ti? Para cuando se enterrara que eres una BRUJA. Sabes qué, Andy, lo que acabas de hacer de la poción es tan…Slytherin.-
-¡CRUCIO!-Sirius pudo sentir en su ser como un montón de navajas le cortaban pero aun así con el dolor de levanto del suelo y miro a su prima. Estaba con lágrimas pero su varita estaba sostenida fuertemente, por fin su lado Black había salido.-
Andrómeda volteo hacia su querido. Ted Tonks estaba callado como una piedra y paralizado por todo lo que había visto y oído.
-¡OOH, TED! Si te hubiera dicho no me creerías, saldrías corriendo de mí y no iba a soportar toda mi vida perderte.¡ Te necesito! Y más ahora que tendrás un niño.-
-¡¡¿QUÉ, QUÉ?!!-dijeron ambos chicos. Andrómeda se toco su vientre y se le quedo viendo.
-¿Te acuerdas de esas noches, Ted? ¿Cuándo lo hacíamos en este mismo pasto a la luz de las estrellas? Me sentí la mujer más feliz del mundo cuando me tenías en tus brazos, desnuda enfrente de ti y ahora tendremos el resultado de este amor. Por eso…te necesito más que nada, ahora.-Ted se acerco Andrómeda, le quito las manos de su vientre y se la paso en su cara. Se acerco a sus labios y la beso.
Mientras la pareja se besaba como si fuera el final del mundo, Sirius estaba más que en shock. Su prima favorita estaba embarazada y más que nadie con un muggle. Era la noticia del año.
-Andy…-interrumpió Sirius apenado. Andy dejo los labios de su chico y miro a Sirius avergonzada.
-Entiéndalo, tú más que nadie. Tu eres el rebelde Black, quien se opuso a toda su familia por ser Gryffindor, ahora seré yo la traidora Black. No quiero estar en ese árbol genealógico. Quiero ser ahora Andrómeda Tonks.-
-Y lo serás, mi amor. Sin importar que eres una…bruja-besó Ted a Andrómeda.-Entonces, ya te vienes conmigo ahora para adelante. Para ser padre…¡Por San Patricio!¡¿Seré padre?!-
-Entonces, Sirius. Como el único miembro de mi familia. ¿Puedo ser casarme con Ted Tonks y pedirte que serás el padrino de mi hijo?-dijo Andrómeda mirando fijamente a Sirius. El merodeador la abrazo, pero era un abrazo paternal.
-¡Acepto tu matrimonio! Pero lo de padrino no puedo.-Andrómeda se le quedo mirando raro a Sirius. Su primo rió.-Le prometí a James que solamente seria padrino de sus hijos con Lily.-
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-¿Dónde están Sirius y Andrómeda?-pregunto Crystal a Cassandra que seguía en la banca esperando que Sirius regresara.
-No sé-dijo Cassandra desviando la mirada de Crystal.
-Apuesto que se entretuvo con una chica en la comida. Además…Remus ya tiene hambre.-James apunto a su amigo que se estaba mordiendo el brazo.
James, Remus, Crystal, Cassandra, Lily, Kalani y Victoria se dirigieron al área de comida. Rápido en unas mesas cerca de un puesto de Hot-dogs estaban Sirius, Andrómeda y Ted platicando agustamente con bebidas y comida en la mesa. Los demás se acercaron a ellos mirando con extrañes al otro joven. Mientras que Victoria tomo otro rumbo.
-¿Quién es él?-pregunto con voz seria Crystal apuntando al chico. Pudo notar una sonrisa nerviosa en su amiga, ella se levanto de su asiento para recibirlos.
-Es un nuevo amigo que hicimos. Es del circo de la feria. Es Ted Tonks-contesto Sirius y entregándole su asiento a
-Mucho gusto, mi nombre es Cassandra Treuman-presento formalmente la chica con una sonrisa. Ted se sonrojo por la bella sonrisa de la chica. Andrómeda y Sirius pudieron notarlo.
-Ella es Lilian Evans dile Lily pero cuidado mi mejor amigo anda tras ella, Kalani Williams, créeme también es soltera pero si te gustan salvajes y difíciles de dominar, esta Crystal, que también es SOLTERA.-dijo Sirius apuntando a todas ellas con voz celosa. Victoria y Kalani rieron.
-Así que eres de familia de gitanos, me imagino.-comenzó hacerle platica Lily al muggle. Ted asistió.
-Si, señorita Evans. Mi familia es descendencia gitana pero más bien el negocio familiar es de esta feria, Viajamos por toda Europa, algunos primos se encargan del circo mientras otros como yo, de los juegos mecánicos, la comida o los pequeños negocios.-
-Y, ¿Cómo conociste a Sirius y Andrómeda?-pregunto Crystal sin despejar sus ojos plateados del chico. Ted empezó a inquietarse por ella, desde que llego lo veía con ojos de matar.
-¡Fue muy chistoso!-intervino Andrómeda tomándole un poco de su chocolate caliente. Yo...venia caminando por los juegos...mientras ustedes estaban en ellos y vi a Tonks…
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Andrómeda estaba nerviosa pero a la vez emocionada por que estaba por primera vez en un lugar con muggles. Desde chiquita Bellatrix le contaba historias terríficas donde los muggles asesinaban y quemaban brujas pero a ella no le importaba, porque Bellatrix era una gran mentirosa. Desde que supo en la casa de Crystal que iba ver una feria muggle, algo de ella le decía que tenía que ir ahí aunque su mejor amiga no quisiera.
Ella estaba en los juegos de azar, venia familias muggles con sus hijos sonriendo y ella se preguntaba, ¿Por qué su familia los odiaba tanto? Eran iguales que ellos solamente sin magia. Respiraban, caminaban, comían, físicos iguales, todo excepto por la magia.
De repente escucho la voz de un joven entre la multitud.
-¡Vamos, gente acérquense! Le daremos un gran premio si le atina.-
Andrómeda se acerco hacia el joven. Ted Tonks estaba ahí sentado sobre una asiento que estaba flotando sobre una alberca. A lado había un palo con un círculo para apuntarle.
-¿Quiere probar pequeña dama?-le pregunto Ted mirando Andrómeda. Nunca había visto a una chica con peculiar vestimenta.
-¿De que trata el juego?-
-Hay tres pelotas colocados donde estas parada. Debes de tirarlas hacia ese circulo, si le atinas me caigo a la alberca y ganas un premio.-explico Ted apuntando las tres pelotas verdes. Andrómeda le paso si jugar al juego pero un juego no es nada malo. Se dijo para ella misma.
Andrómeda le tiro con fuerza pero sin atinarle.
-No te preocupes, nadie le atina a la primera.-
La chica le envió una mirada asesinadora estilo Crystal. Digamos también tiempo estar con ella le iba a influir algo. Andrómeda se concentro, trato de imaginarse que era la pelota, tenía ganas de sacar su varita pero si no, sería descubierta y expulsada de Hogwarts. Respiro profundo, tiro la segunda pelota y el chico estaba en la alberca empapado. Al salir empezó a reír.
-¿Qué es chistoso?-pregunto la chica y ayudándolo a salir de la alberca.
-Tu cara. Es muy linda y tu premio aquí está.-
El chico la agarro de sorpresa y la beso en sus labios. Andrómeda se quedo quieta, mientras él seguía profundizando el beso.
-Entonces, ¿Puedo invitarte una malteada?-Ted le guiño el ojo a la castaña.
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-Y entonces le pegue a su aro raro, cayo a la alberca, me dio un panda de peluche como premio. Y por ultimo, Sirius nos encontro y nos invito unas malteadas. ¿Verdad, chicos?-finalizo su “historia” Andrómeda mirando a ambos chicos para que no contaran la verdad.
-Esa misma historia, la que contó mi apreciada prima que nunca diría una mentira.-apoyo Sirius la versión de Andrómeda.
-Si se cayo a una alberca ¿Por qué no esta mojado?-dijo la voz fría de Crystal contraatacando de nuevo. Andrómeda, Sirius y Ted rieron nerviosamente. Los demás voltearon hacia la vestimenta del joven.
-Estoy acostumbrado a caer a la alberca, por lo que tengo toallas y cambios de ropa detrás de la tienda, así que me salí y les dije que me esperaran unos instantes mientras me cambia atrás.-Andrómeda y Sirius suspiraron por la respuesta de Ted. Crystal seguía estudiando todos sus movimientos.
-Debe ser divertido conocer varios lugares del continente.-hablo Victoria admirando al nuevo amigo.
-Es divertido por una parte conoces fantásticos lugares, sus costumbres, te aprendes sus leyendas y haces muchos amigos.-dijo Ted pero se podía notar un tono de melancolía.
-Pero, debe ser doloroso irte de un lugar cuando hiciste amigos y no sabes cuando los veras, ¿no?-mencionó la voz de Cassandra.
-Bueno gente creo que es hora de nuestra partida.-se levanto de su asiento James viendo a los demás. Todos pusieron cara de tristeza por irse del lugar.
-Creo que por primera vez en mi vida apoyare al idiota de Potter. Hay que irnos a casa.-Crystal arrastro su carreta con algodones de azúcar rumbo a su casa, en realidad no, solamente iba a esperar salir de la feria y con su varita hacerla flotar. Poco a poco estuvieron persiguiendo a Crystal.
-¿Ellos también soy brujas y magos?-dijo nervioso Ted mirando a su amor. Andrómeda sonrió.
-¡Si! La muchacha de ojos plateados es mi mejor amiga, al principio se muestra fría con la gente que desconoce pero necesitas conocerla y te darás cuenta que es una persona muy divertida e hiperactiva.-
-Entonces, ¿Nos iremos hoy?-
-No. Mañana, o mejor dicho, hoy en la tarde celebraremos navidad. Esa misma noche me despediré de todos y nos iremos.-Andrómeda se despidió con un beso de mejilla y se fue con Crystal que la esperaba unos metros. Después casi a la salida se dieron cuenta que olvidaron a Victoria.
-¡Por Merlín! Olvide a mi hermanita.-dijo James preocupada pero no fue necesario buscar porque Victoria venia corriendo a toda velocidad con la cara roja.
-Lo siento pero estaba una señora con pajaritos que te decían tu futuro. Y adivinen que decía el mío, que mi verdadero amor esta muy cerca y que mi vida iba ha estar muy feliz.-dijo Victoria emocionada con el papelito con le dio el pajaro.
-Estas bien idiota, como puedes creer eso.-Kalani miro a la chica y se fueron de la feria.
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-¡Buenas Noches!-dijeron Andrómeda y Crystal despidiéndose de todas en las escaleras y dirigiéndose a sus cuartos. Los merodeadores se fueron a la cocina, tenía hambre.
-Oigan-hablo Cassandra a sus amigas que estaban bostezando.-Era mi imaginación, pero el joven que nos encontramos, no dejaba de mirar a Black.-
-¿Es joto? Tan sexy que se veía con su traje cirquero. Bueno es normal, Sirius puede hacer que un hetero se haga gay, maldito trasero que tiene.-dijo Kalani con voz dormilona. Lily se le dio un zape en la cabeza para que despertara.
-Yo creo que estaba hablando de Andrómeda no de Sirius.-explico la pelirroja y Cassandra asistió. Victoria no entendía de quien hablaba así que comenzó a rascarse su panza.
-Quizá, pero ella es Black y Slytherin. No se va a enamorar de un muggle.-Kalani volteo hacia sus amigas para esperar una respuesta.
-No sé, Andrómeda es algo rara, da más misterio que Crystal. Pero nos podemos ir a dormir. Ya me estoy cayendo aquí en las escaleras.-se quejo Victoria sacando su bat y guiando a todas a las habitaciones.
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-Enserio, necesito salir de aquí, o atacare a alguien.-dijo Remus sujetándose bien en la mesa de la cocina. Sirius y James estaban angustiados, odian ver a su amigo en sus días de hombre lobo. Aunque sabían que tenia que pasar eso cada mes, no podían preocuparse por el joven.
-Faltan dos días para la luna llena, Remus. Deja le pregunto a un elfo domestico si tienen una poción tranquilizadora para que puedas dormir hoy y mañana.-comento Sirius saliendo de la cocina y dirigiéndose a los cuartos de los elfos, que sabía donde estaban.
-¡Vamos Remus! Piensa en algo lindo, como…chicas.-Remus le mando una cara aniquiladora al miope.-Ok no. Mejor en chocolate, una alberca llena de chocolate con chicas.-
-¿Enserio quieres que me sienta bien? Mejor me voy mañana, no quiero que ellas descubran mi licantropía. –James no podía de mirar a Remus sufrir, ya estaba golpeando la mesa.
-¡Es estúpido lo que haces, Remus! Necesitas abrirte con la gente con ellas especialmente. Por fin somos sus amigos, ¿Cuánto tiempo deseamos estar con ellas amistosamente? Ellas te entenderían perfectamente. Mira Cassandra intentara relajarte, Lily buscara entre libros un medicamento y será la primera mujer o persona en hacerlo, ya sabes como es de buena en Pociones. Kalani hará letreros para animarte y Victoria hará un traje de una barra de chocolate, se lo pondrá y bailara enfrente de ti para que te sientas bien.-
Remus rió por las ocurrencias de James, al ver el chico que estaba funcionando empezó hablar más sobre sus aventuras en el bosque prohibido y nuestras travesuras para hacerlas a Snape. Sirius llego al rato con Weeni, la elfa domestica feliz, con una poción. Remus obedientemente se sentó en una silla. Mientras la elfa domestica le daba la poción y le da unas instrucciones. Sirius y James se fueron en una esquina para hablar solos.
-¿Ya se siente mejor?-pregunto Sirius a su mejor amigo.
-Creo, ya sabes como es de depresivo. Quiero entenderlo, enserio, Sirius. Se que es difícil ser un licántropo, pero quizá si se abriera con la gente que lo quiere…-
-¿Qué gente, James? Nosotros somos lo únicos que lo cuidan y lo aman.-
-Tiene a Dumbledore, la enfermera, las chicas del colegio, Treuman, Evans. Williams y Victoria. Todo mundo ama a la cosita de Remus, Masterhood, Murphy y hasta el raro de Lovegood lo aprecia.-
-James…-El miope levanto las cejas de sorpresa. Cuando Sirius usaba su tono serio con un sermón próximamente le da miedo.-¿Tu crees que todas esas personas quieran a Remus? Lo estiman y respetan solamente porque se juntan contigo y tiene fama de merodeador. Si no fuera por eso, quizá sería como un Snape pero con corbata de Gryffindor. Sus padres se la pasan viajando, él me ha contado que muchas veces de pequeño lo dejaban solo en su casa en Navidad y con luna llena puesta.-
-Yo no sabía…-
-Mientras tú ibas a tus escapadas para practicar quidditch en primero para estar en el equipo de Gryffindor. Remus se tapaba con las sabanas llorando todas las noches, al principio se me hacia demasiado rarito, pero algo en mi…-Sirius dio una pausa mientras James se sentía de la patada.-Una noche yo me acerque a él, al principio se sorprendió, como que me tenía miedo, solamente acuérdate como era de pequeño yo. Serio sin vida y más mi expulsión de la familia, desde esos momentos Remus y yo nos conectamos-
La elfa domestica toco la pierna de Sirius para que volteara hacia ella. Ambos chicos lo hicieron y vieron que sonreía, como siempre. Con su dedo indico que la siguieran, la elfa domestica los dirigió hacia Remus que estaba en el cuarto continuo acostado en un sofá de terciopelo guinda. Estaba con los ojos cerrados y su respiración estaba medio acelerada.
-Se pondrá bien hasta mañana el señorito. Necesita descansar, le hice un masaje en su cabello y pecho para que se tranquilizara.-comento la elfa domestica señalando a Remus. James volteo a ver a Sirius que no dejaba de ver el cuerpo de Remus.
-¿Cómo se lo podemos agradecer?-pregunto James hincándose en el suelo para estar mas o menos a la altura de ella.
-De ninguna manera, joven. Para mí es un honor ayudar a los únicos amigos de la señorita Crystal. Nunca la había visto con tanta energía y alegría desde su llegada.-James le dio un abrazo a la elfa domestica haciendo que se sonrojara ella.
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-Es solo cuestión de tiempo para que Riddle quiera tomar el poder en el Mundo Mágico.-
Vincent Whiting estaba sentando en su gran sillón enfrente de su escritorio mirando recortes del periódico “El Profeta”, fotografías de gentes y artículos de revistas. Lucrecia estaba viendo la ventana sin cortinas del otro lado de la oficina del amo de la casa.
-Dime de nuevo porque no aceptamos la propuesta de él para unirnos a sus mortífagos.-dijo con desprecio Lucrecia sin voltear a ver a su esposo. Vincent puso una sonrisa en sus labios.
-Tanto tú como yo, sabemos que el mal nunca triunfara sobre el bien. Además su mundo perfecto para él no lo es para ti. Aunque seas la persona más manipuladora y fría del ambos mundos mi querida, eres la persona más pasional que conozco-
-Como nuestra hija, ella tendrá que elegir su camino como una vez nosotros lo hicimos a su edad…-
-Sobre lo de mañana, Dumbledore nos quiere muy temprano para la misión, ya sabes como le encanta su puntualidad.-Lucrecia bufeo al escuchar a su marido.-O si no, no estarás en su orden del fénix.-dijo divertido burlon Vincent a su esposa.
Lucrecia empezó acercase al escritorio de su marido, pero no sin antes en el minibar que tenía la oficina, agarrara el mejor vino de su viñera y dos copas.
-No necesitas decir que este temprano para una misión.¡Nunca he llegado tarde para una!-grito enojada Lucrecia dejando el vino y las copas en el escritorio y ella desapareciendo del cuarto. Vincent agarro su pluma, la coloco en el tintero, contó diez segundos y agarro su varita de su bolsillo.
-No tan fácil, querida.-
Lucrecia estaba de espaldas de su esposo con su varita apuntando su cuello y enterrándola poco a poco. Vincent movió sus hombros en enfrente hacia atrás. La señora Whiting tenía el corazón acelerado, tenía miedo.
-El señor Oscuro necesita de tus servicios. El señor Oscuro nos necesita, a ti y Crystal.¡¿POR QUÉ YO SOLAMENTE LO APOYA EN ESTA FAMILIA?!!-Vincent estaba calmado escuchando atento a su esposa que se estaba desesperado con la situación.
-Amor, tu señor Oscuro hará desastre, no habrá paz, puras muertes, nosotros podemos prevenir eso. El amor cura todo. Crystal esta creciendo y volviéndose la mujer que quiero que sea. No lo arruines por tu cegamiento hacia las artes oscuras.-Vincent se levanto pero despacio. Lucrecia seguía con su varita en el cuello de su esposo.
-¡NO! El señor Oscuro nos hará un favor al mundo. Dumbledore solamente es un idiota que cree que el amor es importante. ¡SE EQUIVOCA! Y si no quieres ver eso…te mataré.-
-¿Desde cuando tienes la marca?-
-Desde hace unos meses, Vincent. Hay que estar seguros en que banda queremos estar y yo elegí la mía. Una guerra se aproxima y el mundo entero sabe que Lord Voldemort ganara con sus mortífagos. No quiero perder a nuestra hija y a ti por estar en el bando equivocado. Lo siento por mi traición.-
De repente, Lucrecia se distrajo unos instantes y Vincent había desapareció. Ella abrió sus ojos, miro por todo toda la oficina, sintió como su una luz le hubiera abierto la mente, escenas de su boda, el nacimiento de su hija, platicas, risas, lagrimas y todo pasaba por su mente. Entonces como si su alma hubiera regresado a su cuerpo. Tiro su varita con orgullo y levanto su frente, una lagrima salia de sus ojos oscuros.
-La maldición imperius, hechizo que te controla tanto mente como cuerpo. Mi amada Lucrecia ha estado con ella desde hace meses, ahora ella acaba de abrir sus ojos de ella.-Lucrecia seguía rígida en su lugar escuchando la voz resonante por toda la oficina
-¿Puedes decirle a Crystal que siempre la ame y que es una mujer bella y fuerte?-
-Con mucho orgullo y amor le diré tus palabras, amada mía. Espero verte en el otro mundo.-dijo la voz divertida. Lucrecia rió por último como nunca en su vida pero no de maldad. Si no una risa alegre algo no común en ella.
-Avada Kedavra-
El cuerpo de Lucrecia Whiting yacía en la alfombra negra de la oficina de su esposo. Vincent se quedo parado mirando el bello cuerpo. Tenía que matarla al descubrir su esposa que estaba siendo controlada por la fuerza oscura que estaba batallando y peor por una maldición imperdonable, ella se iba sentir sucia y traicionera. Ambos habían concordado eso, si uno caía manos de la oscuridad se iban a matar entre ellos.
-Te veré muy pronto, mi amada mía y no te preocupes le haré saber el mensaje a nuestra hija. Y le diré que tiene como madre a la mujer más valiente y pasional que conozco.-beso los labios fríos de su esposa y cargo su cuerpo muerto a su cuarto matrimonial. Para tener su última noche juntos.
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Mientras en el Expresso Hogwarts, los alumnos que iban a regresar con su familia ya estaban en sus compartimientos hablando entre ellos, de nuevo en ese tren color escarlata estaba en marcha hacia la estación de trenes. En uno especialmente, cuatro amigas estaban calladas viéndose la una con la otra. Victoria no se separa de su bat que estaba pegado a su pecho. Lily tenía un libro en sus piernas, Kalani tarareaba una canción y Cassandra acaricia su gato gordo color crema llamado Lizzie. Ninguna hablaba en el tren, pero sus cabezas se movieron a dirección a la puerta cuando se deslizo y dejo entrar a Remus y James al compartimiento.
-¡¿QUÉ HACE ESA COSA AQUÍ?!-exclamo enojada y levantándose de su lugar Lily apuntando a James, que se fue directo a saludar a Victoria con un beso a la mejilla.
-¡Gracias por decirme, cosa!-contesto James en forma sarcástica. Lily se le quedo mirando sorprendida por la respuesta. Remus saludo a todas con su mano y se sentó a lado de Kalani.
-¿Ustedes también recibieron invitaciones de Crystal?-pregunto Remus calmado viendo a las amigas. Todas asistieron con la cabeza, al recibir la respuesta, Remus comenzó a tocarse la barbilla.
-Yo creo que trama algo. Ni siquiera nos dio ella, nos envió a su amiga.-dijo Victoria mirando a todos. James saco una pelota de su bolsillo y empezó a jugar con ella. Lily no le quitaba los ojos encima a él, por si se le acercaba hacer algo pervertido con ella.
-¿Cómo que, Sharlock Holmes? Que al llegar a su mansión, nos empiece a matar una por una. A mi se me hace que de verdad quiere hacer amigos.-exclamo Kalani cruzando sus brazos y mirar a la ventana. Todos se quedaron con la boca abierta, la vieja Kalani hubiera dicho otra cosa, quizá hubiera apoyado a Victoria con su idea. Al ver que todos se callaron, Kalani se paro de su asiento saliendo del compartimiento, al hacerlo dio un fuerte portazo que todos se estremecieron.
-¿Saben que..? Creo que iré con ella hablar.-Remus salio también del lugar. Todos estaban algo tensos en el compartimiento. Cassandra de su bolso saco unos pequeños malvaviscos.
-¿Alguien quiere? Están muy buenos, tienen chocolate adentro de ellos.-Su blanco brazo empezó a enseñar los dulces. James y Victoria sonrieron satisfactoriamente y aceptaron la oferta de Cassandra. Lily prefirió concentrarse en su libro que era más interesante que en el tema de dulces que empezaron Cassandra, Victoria y James.
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Kalani no sabía porque estaba así de distante y cambiante. Todo lo que llevaba del curso escolar había estado calmada, sin chiste y diversión. Quería regresar ser
Por estar en sus pensamientos, Kalani choco con alguien haciendo que los dos cayeran al piso. Kalani al levantarse, miro a su agresor. Xenophilius estaba tirando en el piso con los brazos extendidos y mirada espacial.
-¡Oh lo siento! No te había visto.-Kalani le dio la mano para que se parara el raro Ravenclaw. El chico todavía mareado acepto la mano de la chica.-De verdad que lo siento, estaba en mi mundo.-
-¡¡¡KKKAAALLLAANNNIII!!!-
Kalani y Xenophilius voltearon hacia atrás. Remus estaba corriendo en los pasillos a dirección con ellos. Al llegar se toco las rodillas y empezó a tomar aire. No era muy bueno corriendo el licántropo y menos cuando la luna llena se acercaba.
-¿Tu eres Remus Lupin?-pregunto curioso Xenophilius acercándose a la cara de Remus que estaban a unos pocos centímetros. Remus se quedo congelado por el acercamiento de él, se sentía violado. El Ravenclaw tenía el dedo pulgar en la boca inspeccionando cada detalle de Remus, de repente empezó a olfatearlo.-Hueles a chocolate, un sabor muy raro, ¿sabes?-Remus empezó con sus ojos a mandarles indirectas a Kalani que lo salvarla, la rubia Gryffindor le pareció muy chistosa la situación, que por fin después de días empezó a reír. Ambos chicos, vieron a la rubia.
-Lo siento, quería reír, de verdad lo siento. Por cierto, Remus, ¿Qué es lo que querías?-
-Solamente…-Remus miro directamente a Xenophilius, el chico estaba mirando el techo del tren como si fuera la cosa más interesante del mundo. Al ver que Remus lo mira, el chico se fue caminando del lugar con la cabeza baja.-Es que quería hablar contigo en privado.
Remus agarro la mano de Kalani y se la llevo por el gran pasillo hasta encontrar un comportamiento donde pudieran hablar a gustamente, hasta el final encontraron uno llena de maletas pero suficiente espacio para que cupieran y pudieran hablar. Remus abrió la puerta para dejarla pasar, Kalani entro y se sentó cerca de la puerta.
-Necesito que me digas que tienes, desde no se cuando, haz estado muy rara, antes nosotros, te veíamos toda feliz con tus amigas pero parece que tú y tanto Cassandra, les hubieran cambiado la personalidad. Se que no somos muy buenos amigos, pero las personas con quien tengo contacto me preocupan y mucho.-Remus coloco su mano en una pierna de Kalani, al escuchar esas palabras, Kalani empezaron las lagrimas a salir de sus ojos azules claros. Remus se quedo sorprendido, se acerco a ella y le dio un abrazo. Kalani se aferro a ese abrazo.
-¡Oh remus! Me siento tan sola, nunca antes me había sentido así. En este comienzo del año me han atraído dos chicos y ninguno me ha querido.-confeso la rubia en los brazos del merodeador. Remus con su mano derecha le acariciaba la caballera rubia de ella para tranquilizarla.
-Tranquila, todo estará bien. Ciento muchos sobre los muchachos, pero si sigues así de depresiva, nadie se fijara en ti.-Kalani se separo de Remus y lo miro fijamente y se quito algunas lagrimas que restaban.
-Tienes la razón,¡Hay que hacer fiesta!¿Iras a la fiesta de Whiting?-
-Le preguntare a mis papas, quizá este año hagan una excursión por Sur África y quede solo en la casa. Será divertido ir ¿no?-Tanto como el castaño y la rubia sonrieron al mismo tiempo viéndose profundamente de los ojos. Remus le quitaba algunas lágrimas a Kalani de la cara, y ella reía tímidamente. Que Remus haya venido a consolar había hecho que Kalani lo quisiera y apreciada.
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En un compartimiento estaban Crystal, Sirius, y Andrómeda organizando todo lo de la fiesta en la mansión Whiting. Andrómeda no deja de sugerir música, una gran cena y estar vestidos todos elegantes. Sirius solamente quería algo sencillo, para no molestar a los padres de Crystal, mientras que la anfritiona estaba seria mirando la ventana desde su asiento.
-Ojala que acepten ellas, va estar muy padre la fiesta. Vincent siempre es muy divertido, como me encantaría que fuera mi padre.-comento alegre Andrómeda mientras veía como su pluma voladora escribía todo los preparativos.
-¡Si es genial!-acepto Sirius. Los primos Blacks rieron al mismo tiempo. Sirius miro a Crystal que estaba muy concentrada en la ventana.
-¿Por qué no nos dijiste sobre la fiesta?-pregunto el rebelde Black, a su amiga Slytherin.-Quizá quiera celebrar tu cumpleaños con la fiesta, ya sabes tu cumpleaños fue la semana pasada, el 13 de diciembre.-Miro Sirius a su amiga. Crystal dio un gran suspiro.
-La respuesta a tu gran pregunta, ni siquiera yo sabía de la fiesta, pero mi padre siempre me pregunta, quienes son mis amigos aparte de ustedes, y lo primero que se me viene a la mente cada vez que pregunta eso, es de James y a las chicas, por lo que le cuento sobre ellos hasta de ti y Cassandra.-Lo último que dijo
-Me gustaría que ella fuera a la fiesta.-dijo en voz baja Sirius para que no le oyeran sus dos mejores amigas aunque Crystal pudo oír perfectamente esas voces. Mientras en el silencio en esos momentos, la puerta corrediza se abrió dejando un Rabastan todo sonriente maléficamente entrar al lugar junto con Narcisa Black, la hermana rubia de Andrómeda. Sirius al percatar que entro Rabastan se puso rígido y no dejaba de ver cada movimiento que hacia la serpiente. Narcissa sin saludar a nadie se sentó a un lado de Andrómeda. Sus ojos azules fríos y elegantes miraron a su hermana castaña.
-Me contó padre que iremos a las montañas a la cabaña de los Lestrange para festejar las navidades y ¿Sabes que? No sé que llevarme para la nieve. Conociendo a Bellatrix no querrá que me ponga sus botas. ¡Como la extraño! Tú nunca me hablas y me cuentas de tus planes.-comento Narcisa con su voz bien educada y diplomática. Andrómeda se mordía el labio inferior y con cara aburrida.
-¿Cómo sabes que ira Bellatrix? Debe estar escondida junto con sus amigos asesinos junto con ese loco mago tenebroso. Además no iré a festejar Navidad con ustedes estaré con Crystal y su familia.-Al mencionar Andrómeda a su amiga. Los ojos de Narcisa fulminaron a los plateados de Crystal. Ella estaba acostumbrada que Bellatrix y Narcisa no la quisieran como amiga de Andrómeda.
-Ahhh…bueno, entonces si es así no podrás estar en la cena familiar. ¡Vamos, Rab! Tenemos que ir con Treuman a darle la invitación de la cena apuesto que tus padres querrán conocer a la futura Señora Lestrange.-dijo Narcisa riéndose de tu último comentario. Rabastan sonrió placidamente y juntos salieron del lugar. Andrómeda al ver que salio su hermano le saco la lengua y cerro los brazos del enojo.
-¿Sabes que te esta provocando, Narcisa? Como siempre.-comento Crystal levantándose y mirando a Sirius fijamente. Sirius la mira también.
-Lo sé pero no lo necesita. Se desde tiempo que ellos estaban comprometidos y yo…-Sirius trago saliva, ya no pudo más, bajo la cara y la agarro con sus manos.-La he estado tratando mal, pelearnos por cualquier cosa y en vez de aprovechar el poco tiempo que podemos estar juntos, la aleja más de mi.-
Andrómeda se hinco a Sirius y lo abrazo para confortarlo, ya que se puso serio. Crystal se paro derecha, miro a Sirius unos segundos y salio del compartimiento ni siquiera a despedirse o diciendo a donde iba. Solamente quería salir de ese lugar donde se sentía sofocada.
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El Profesor Takari estaba por el gran estrecho y largo pasillo del tren de Hogwarts. Cuando las chicas lo miraban por los vidrios de sus compartimientos se quedaban observado cada movimiento del Profesor, como él sabía que era deseado por el sexo opuesto, miraba y las seducía con sus ojos negros. Algunas se desmayaban al mirar el gesto de su profesor de Defensa en Contra de las Artes Oscuras.
Los ojos de Takari dejaron de ver a las estudiantes para verse con su pequeño pupilo y enemigo. Severus Snape estaba enfrente de él con su típica cara de amargo y su guardaespaldas Rosier Evan detrás de él. Takari rió para sí, no podría creer que Severus Snape fuera tan estupido y sin poder defenderse que tenía que contratar a un gordo negro para protegerlo de sus estudiantes favoritos, los merodeadores.
-¿Listo para ver a tu familia, Snape?-pregunto Takari con una ceja levantada. Snape traía un libro de pociones verdoso pegado a su pecho.
-No tengo familia, mi padre es un maldito golpeador alcohólico y mi madre una estupida bruja que se deja llevar por sus golpes.-dijo con amargura y odio esas palabras que Takari podía sentirlas.
-Aún así, tienes una familia. Solo espero que practiques lo poco que haz aprendió de Oclumencia y Legemerancia. Son importantes si quieres tú sabes que.-Takari removió un poco su manga derecha para medir su reloj- Bueno parece que es hora de regresar al vagón de los prefectos para supervisar todo. Un favor grande, dile a la joven Chambers que quiero verla antes de bajar el expresso. Y si te encuentras con prefectos Lupin y Evans mándalos conmigo.-Takari comenzó a caminar hacia el vagón con los prefectos, no sin despedirse de Snape con la mano levantada y agitándola mientras caminaba.
-¡¡Como me desespera este tipo!!-confeso Snape y comenzó a imaginar que estaba horcando a Takari con sus propias manos. Al ver la actuación de Snape, Rosier empezó a carcajearse.
-Eh….Entonces, ¿Quieres que vayamos por Evans y Lupin?-pregunto inocentemente Rosier. Snape lo miro con ojos que quería matarlo.
-¡Como te atreves a preguntar eso, idiota! ¿Porque rayos iba a querer a la asquerosa de Evans y al licántropo?-
-Quizá porque quieres andar con ella y revolcarte en los jardines con ella.-dijo feliz Rosier mirando a su mejor amigo. Snape puso cara que no entendía nada.
-¡¿CUANTAS VECES DEBO DE DECIR QUE NO QUIERO NADA CON ELLA?!-
De repente en la cabeza de Snape sintió un gran golpe. Él sabía de donde podría prevenir eso, solamente una persona en todo el universo podría pegarle o salir muerto, bueno aparte de Takari, la primera persona que se le vendría en mente, es una chica Gryffindor que adora estar con su bat. Snape no se equivoco ya que detrás de él estaba Victoria con una sonrisa en su cara. Al voltear a dirección de ella, Victoria se columpio a los brazos del delgaducho Slytherin.
-¡¡Oh, Sevy!! Soy tan feliz en oír eso. Creí que nunca ibas a superar lo de Lily, ahora se que soy correspondida, ahora dejare a Takari, solamente era cuestión de tiempo para que te dieras cuenta de tus sentimientos.-dijo emocionada Victoria aferrandose al cuello de Snape. El chico estaba rojo de la cara, ¿seria de furia o estaba sonrojado?
-¡Quítate, Gremlin! Otra cosa que debo de repetirle las cosas.-Victoria se quito de Snape y empezó a verlo con cara de gatito no correspondido.-Con esa cara no vas hacer que te quiera.-Snape cruzo sus brazos y su cara se dirigió a otro lado para no verla, pero con el rodillo de su ojo izquierdo podía verla perfectamente como empezaba enojarse la bruja oriental-inglesa.
-Bueno, si es así, me voy…-Victoria empezó a ver a sus alrededores, los ojos rápido localizo un chico de Hufflepuff parecía de séptimo grado, ya que estaba alto. Victoria camino hacia él con paso seductivo.-Oye..¿Te gustaría una cita conmigo?-
El joven Hufflepuff se le quedo mirando raro a Victoria, sin creer que le estuviera citando a un lado. Snape no pudo aguantar, agarro el brazo de Victoria y empezó a jalarla por todo el pasillo hasta que se separa de ese chico. Victoria con sus dientes filosos mordía el brazo de Snape para que la dejara en paz.
-Sabes,¿Que eso es en contra de las reglas?¿Qué pasaría si te vieran los prefectos?-pregunto todo rápido Snape sin aire jalando a la chica. Victoria de tanto esfuerzo para que la soltara, se dejo arrastrar del cansancio hasta que Snape la empujo a un compartimiento que estaba sin nadie adentro. Victoria se recupero del empuje hasta suelo que se sentó cerca de la ventana.
Snape antes de cerrar la puerta corrediza verifico que no había nadie en los pasillos.
Lo que paso después Victoria no puedo haberlo imaginado o pensando de él, Snape se acerco a ella y le planto un gran beso que Victoria tuvo que abrir la boca para poder agarrar aire. Las manos del Slytherin estaban encima del cuerpo de la golpeadora, explorando cada detalle y rincón de ella. La chica que no lo esperaba, estaba con los ojos abiertos mirando como él poco a poco la estaba acostando en el asiento del tren. Victoria le respondió a los besos del Slytherin pero no con la misma desesperación que lo estaba haciendo él.
-Severus,¡Por favor! Me estas lastimando.-decía con piedad Victoria tratando con sus brazos en separarse de Severus, ella trataba pero una parte de ella también deseaba que siguiera Snape con sus caricias y besos que hace mucho no tenía de él, bueno más bien ella no había ido a buscarlo.
-Ahora resulta que tú estas lastimada..¿Y yo qué? Ando en la vida con una gran sonrisa viéndote con más de medio Hogwarts.-reclamo Snape y tomando las muñecas de
-Tú nunca me has correspondido. Llevo años diciéndote cuanto te quiero, que te amo, que eres la persona que más me importa en este maldito mundo pero tu siempre te negabas a mi.-Victoria giro su cabeza de lado contrario a Snape, no quería verlo, también dejar de hacer fuerzas para escaparse.-¿Crees que estaré toda la vida esperando que vengas a mi?, es cierto que tuve una época en que me gustaba James, pero aún así me gustabas más. Trate de olvidarte, me hacías daño tu negatividad, que nunca me quisieras hablar, así que Kalani me dijo que empezara a salir con varios chicos para olvidarte.-Algunas lagrimas salieron de los ojos de Victoria. Snape se levanto arriba de la chica y se sentó del otro lado del compartimiento.
-Si a ti te gustaran las artes oscuras, quizá hubiéramos funcionado.-comentó Snape mirando a Victoria que estaba enfrente de el. Ella se sentó derecha de su asiento, miro a Snape que estaba mirándola fijamente.
-Pero a mí siempre me han gustado las artes oscuras.-dijo en voz baja Victoria replicándole a Snape.
-Si te gustan tanto, ¿Por qué no dejas a tus amigas? Y vienes conmigo para siempre, así podremos servirle a ÉL-Snape extendió su mano hacia la chica. Victoria vio con duda la mano del chico, fijaba su vista en la mano pero a la vez a los ojos de él, queriendo saber cual decisión dar.
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Kalani tuvo que regresarse sola al compartimiento donde estaba James y Cassandran hablo muy educadamente ambos. A Kalani le dio mucha risa ver como un diplomático y educado hablaba con su princesita Cassandra. Desde hace días, la rubia no había escuchado la melódica risa de la castaña, hasta parecía que Cassandra había recuperado algo de color porque también andaba muy pálida.
-Hola-saludo Kalani al entrar al lugar. Ambos Gryffindors respondieron a su saludo.-Se que me extrañaron, pero ¿De que hablaron?-
-Cassandra me estuvo contando de sus primeros días, cuando se conocieron-respondió James. Cassandra asistió con su cabeza. Kalani sonrió al recordar esos momentos.
-James, por cierto, ¿Dónde esta tu mejor amigo?-Al mencionarlo, Cassandra se puso con los ojos en blanco y a mover sus manos nerviosamente.
-Creo que dijo que iba a estar con Crystal y Andrómeda para ver bien lo de la fiesta. Se me hace tan raro que me haya invitado, digo siempre en cada partido me saca el dedo y desea mi muerta a toda costa.- Al terminar de hablar, alguien había tocado la puerta del compartimiento. Kalani se levanto y abrió la puerta. Alexis entro dando algunos brinquitos, saludo de beso de mejilla a todos, primero a James, después a Cassandra y al final a Kalani.
-Espero que tengan una gran navidad.-dijo la rara pelirroja a sus compañeros de casa.
-Tú también Alexis,y ¿Dónde te la pasaras?-pregunto Cassandra tranquila mirando a su amiga pequeña, ese día se había puesto unos rábanos como aretes en sus orejas.
-Como siempre, en el edificio de departamentos donde vivo con Toumas y Xenophilius. Creo que este año será en el departamento de Xeno-dijo felizmente Alexis.
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En el anden 3 ¼ los padres entusiasmados estaban viendo a sus hijos bajar del tren escalarta del colegio. Se podían oír risas y las platicas entre los padres e hijos. La primera en bajar y encontrar sus padres fue Cassandra.
Pudo visualizar a su madre y nana que estaban paradas en una esquina viendo entre la gente haber si era su querida Cassandra. Su madre Savannah Treuman traía un gran sombrero morado con una pluma verde de pavoreal en su cabellera rubia lacia.
-¡¡Cassandra!!-se podía oír la voz de la madre de la castaña Gryffindor. Cassandra traía algunas maletas, quería moverse entre la gente para llegar con su madre y nana pero no podía. Pudo escuchar como una de sus maletas que estaba arriba de la maleta grande se cayó.
-Ten, se te cayó esta maleta, Cassandra.-
Cassandra pudo visualizar a Sirius con su maleta en la mano. Ella no sabía que hacer, no quería hablarle o verlo pero la respuesta llego primero. Sirius le quito las maletas pesadas que tenía y empezó andar hacia la madre de ella. Cassandra se puso detrás de él a seguirle pero era difícil cuando estaban algunos se interponían en el camino. Sirius al darse cuenta del problema, puso una maleta en su codo y con su mano izquierda agarra la mano de ella para guiarla.
Cassandra se puso sonrojada al gesto. La nana y madre de la oji-azul se sorprendieron en ver la pareja, a quien más se le veía cara de sorpresa era a la madre. Sirius dejo las maletas donde estaba la nana y soltó la mano de la chica.
-¿Y quien es este guapísimo muchachito, querida?-pregunto curioso la nana pelirroja, ancha y chaparrita. Piel Morena clara. Se llamaba Rose pero en la casa de los Treuman le decían Nana Rossy. Sirius rió y respondió la respuesta de la señora ya que Cassandra estaba muda.
-Soy un amigo de su querida Cassandra. Solamente vine para ayudarle con sus maletas y saludar a estas dos hermosas damas.-Sirius agarro las manos de ambas mujeres y les dio un beso en la mano. Después se dirigió a Cassandra.-¡Lo siento si te hice sufrir! Solamente quiero que me perdones por mi estupidez y que sigamos hablando.-Sirius se despido con un beso en la mejilla de Cassandra y se fue dando pasos hacia la salida. ¡Feliz Navidad, Cassandra!
Cuando Sirius ya estaba algunos metros alejados de ellas y estaba en la multitud. La madre de Cassandra agarro las manos de su querida hija.
-¡Dios Santo! Como te envidio hija, tienes tan sexys compañeros.-Se dio una vuelta y empezó hablar sola la mamá.-Como me encantaría ser joven de nuevo.-
Mientras la mamá de Cassandra estaba delirando por lo hermoso que estaba sexy. Nanny Rossy se dirigió con la castaña que estaba sonrojada y avergonzada a la vez.
-Y..¿Como se llama ese muchacho tan guapo?-
-Su nombre es Sirius Black, esta en Gryffindor como yo y en el mismo curso.-
Al mencionar el nombre de Sirius Black, la madre de Cassandra miro fijamente a su hija y con ojos serios. Cassandra dio unos pasos hacia atrás, tenía miedo de lo que iba a decir su madre en esos momentos.
-¿Tienes a Sirius Black como compañero de clases y nunca nos dijiste a tu padre y a mí?-Savannah empezó a salirle algunas lagrimas de su cara.-¡¿Por qué no nos dijiste que tenías al heredero más sexy del mundo mágico?!-
-Pero madre, con todo el respecto del mundo, yo no sabía que les interesa Sirius, digo Black.-dijo angustiada Cassandra y moviendo sus manos de forma negativa con su mamá.
-Señoritas, yo creo que nos tenemos que ir. Tu padre, Cassandra, te anda esperando para conversar sobre algunos temas-La nana tuvo que empujarlas por las espadas a las dos señoritas Treuman para que avanzaran o se iban a quedar todo el día en la estación de trenes oyendo a la madre de Cassandra de la razón porque la que nunca le presento Sriius Black a ella.
Mientras del otro lado del andén, estaba
-¡¡JIMMMY, AMOR MIO!!-dijo emocionada Natalie Potter, la madre de James. Ella era de piel blanca. Cabello negro, corto hasta la barbilla con capas largas y pequeñas. Ojos verdes. Estatura de
-Mami, como te extrañe, tan sexy como siempre, como envidio que papá este contigo.-dijo James sin soltar a su mamá. Victoria, Remus y Sirius solamente veían la escena como algo normal. James y Natalie eran muy parecidos en personalidad, y siempre cuando estaban juntos se comportaban como niños pequeños.
-¡Ey tu suéltala es mía! Consíguete la tuya-El padre de James jalo a su hijo por la parte detrás de su túnica para quitarlo encima de su mujer. Natalie rió al ver la cara de tristeza a su hijo y a su marido rodearla de sus brazos. Tom Potter, el padre de James, él media
-Tom..ejem..-dijo Natalie Potter señalando a los amigos de su hijo. Tom alzo la miraba al ver lo que apuntaba su esposa.
Victoria, Sirius y Remus miraban a los padres de James sonrojados al ver que el padre estaba besándola en el cuello y tocándole un seno.
-Lo siento, muchachos, espérense hasta que sean mayores y puedan follarse a sus esposas.-dijo el padre de James acomodándose la corbata de su traje. Al escuchar eso, Victoria, Remus, Sirius y James rieron en bajo y recordando todas sus aventuras amorosas.
-Querido, yo creo que hay que irnos a la casa para que ellos descansen. Por cierto, Remus, tus padres te comunicaron, ¿Qué te ibas a ir con nosotros? –pregunto la madre de James mientras buscaba hacia un hechizo para aparecer varios carritos de mercado para poner las maletas para los cuatro Gryffindors.
-Claro, señorita Natalie.-respondió sonriendo tímidamente Remus y haciendo una reverencia pequeña.-Espero no ser un estorbo.-
-Claro que no.-dijo el padre de Potter y con su dedo gordo apunto a Victoria y Sirius.-Ellos son los estorbos en realidad.-Remus y el padre de James rieron y detrás de ellos pudieron oír departe de Sirius y Victoria un “¡¡¡Eeeyyy!!!!”
-¡OMG!¡Mi Lily querida!-
James se fue corriendo a abrazar a Lily. La pelirroja tomo como sorpresa el abrazo. Los padres de James levantaron una ceja sin entender nada de lo que pasaba. De repente, enfrente de Lily apareció una pareja y una chica. La joven tenía cara estirada y amargada. Alta y exageradamente flaca. El cuello lo tenia muy largo. Cabello castaño oscuro ondulado. Ojos cafés oscuros. Traía una falda larga hasta los talones de flores y con unas zapatillas blancas. Suéter color amarillo
La pareja que estaba enfrente de ellos estaban desconcertadas por lo que estaban viendo. El hombre era alto. Tez Morena Claro. Ojos verdes esmeraldas. Cabello castaño medio ondulado. Traía lentes. Su vestimenta era de una camiseta de manga larga de cuadrados verdes y azules. Unos pantalones de mezclilla con tenis. La mujer que le estaba agarrado la mano, era bajita, cabello pelirrojo lacio hasta un poco más abajo del hombro y un flequillo. Ojos castaños. Tez blanca. Una sonrisa en su cara.
-Ehm..Papá..Mamá..No es lo que ustedes creen.-dijo nerviosa Lily al mirar a su padre, madre y su hermana amagada Petunia mirando como James explorada el cuerpo de la pelirroja.
-Y..¿Qué es lo que nosotros creemos?-dijeron al mismo tiempo los padres de Lily. James dejo el cuerpo de la chica para mirar a sus “suegros” pero no era el único porque los padres de James, Sirius Remus y Victoria se acercaron a la familia Evans.
-¡Hola! Nosotros somos
-¡No digas mentiras, Tom Christopher William IV Potter!- regaño la esposa de Tom sonrojada pero a la vez con una sonrisa de orgullo.
-Aaahhh..Entonces ese muchachito muy guapo es James Potter...-comento Rose Evans, la madre de Lily, mientras procesaba la información. La familia Evans recordaba todas las quejas que hacia su hija de un tipo llamado James Potter.
-Nosotros somos
-Creo que seguimos nosotros querido.-le susurro al oído la señora Potter a su esposo. Toda la familia Potter se junto para hacer la presentación.
-La madre de James y mi esposa sensual, Natalie Potter. Mi hijo mayor, James Potter, su hermanita, Victoria y por ultimo el hermano rebelde, Sirius. Y sin olvidar a mí, Tom Potter.-
La familia de Lily se quedo sorprendida en ver a todos los Potrees. Lily estaba en una esquina riéndose y sin poder creerlo que lo que estaba pasando. Victoria, James y Sirius reían y empezaron a molestarse como si fueran hermanitos pequeños.
-Se ve que tiene una gran familia, señor Potter.-dijo alegre Rupert Evans después se giro hacia Petunia y Lily que estaban serias aunque se podía notar que Lily quería reír.-Bueno mis pequeñas florecitas, creo que es hora de irnos a casa. ¡Hasta Luego!-
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La semana de Navidad y preparativos se vino rápido, dejando a un lado las alegrías y los ratos felices con su familia. Ahora Lily, Kalani, Victoria y Cassandra estaban enfrente de la mansión Whiting con sus maletas. Pudrieron apreciar que tenía un jardín muy tétrico y espacioso. Había árboles muy altos que apenas podías ver el cielo. En la entrada para la mansión había un gran camino por el medio donde podían pasar carruajes ahí. Victoria estaba con la boca abierta en ver el camino y pensar lo que tenían que caminar con todo y maletas.
-Estos son los momentos en que me encantaría saber aparición.-dijo exhaustada Kalani al llegar a la puerta principal de la mansión. Pudieron darse cuenta que la mansión era de dos pisos, color blanco mármol, muchas ventanas con cortinas cristalinas y que era inmensa por los lados.
-Bueno, hay que tocar el timbre, ya es hora-comento Cassandra a sus amigas. Todas asistieron a Cassandra. La oji-azul respiro profundamente y jalo la cadena para el timbre. A los instantes se pudieron oír un chillido dentro de la mansión. Las cuatro Gryffindor se asustaron sentía que iban a una mansión Embrujada.
La puerta se abrió dejándose ver dos elfas domesticas con sus diminutos trapos. Una elfa domestica estaba alegre, tenía ojos grandes amielados. Piel Morena. La nariz chata. Orejas paradas. Las manos pequeñas las tenia detrás de su espada- La segunda elfa domestica estaba amargada. Ojos negros pequeños. Piel Bronceada. Nariz sumamente larga y puntiaguda. Orejas caídas. Sus ojos negros firmaban a la pelirroja y se dio cuenta que las demás tres estaban detrás de Lily y con cara de miedo.
-Las señoritas Whiting y Black están en la sala de visitas.-dijo la elfa domestica amargada y empezó a caminar sin mirar hacia atrás para verificar si las seguían las invitadas. Ninguna de ellas caminaban, más bien Kalani, Cassandra y Victoria se quedaban detrás de Lily.
-No se preocupen por sus maletas ahorita Horacio las llevara a sus respectivas habitaciones.-dijo amablemente la elfa domestica.
-¡Muchas gracias!-agradeció Cassandra con una pequeña inclinación de cabeza y se fue caminando acordándose el camino donde unos minutos se fue la otra elfa domestica. Lily con paso seguro se fue a lado de su amiga castaña ondulada. Kalani y Victoria se vieron entre ellas con ojos decididos y se fueron corriendo para alcanzar a las otras dos.
Pudieron notar que las paredes de la casa y en si mismo la mansión estaba con color calidos como el rojo, el dorado, dorado y blanco. Se sentían como si estuvieran en la sala común de Gryffindor en esos instantes.
-Que rara esta casa…-dijo en voz baja Victoria viendo el techo como tenía texturas rojizas y guindas.
-Se supone que la mansión Whiting se caracteriza por los colores negro y blanco.-exalto Cassandra. De las cuatro, ella era la que más sabia sobre las familias de sangre pura. En cada familia se caracteriza por su emblema, lema y colores y toda el Mundo Mágico Social sabe que los Whiting es igual al negro, blanco y elegancia.
-Yo creo que ya llegamos chicas.-señalo Kalani a la elfa domestica amargada que estaba recargada sobre la pared y parada derecha en una puerta blanca elegante y el marco estaba tallado con dibujos de plantas, hojas y algunas hadas diminutas. La elfa las miro con sus ojos chiquitos negros, toco la puerta delicadamente, a los instantes oyeron una voz mandona dentro de la mansión con el permiso que podían entrar. La elfa domestica abrio la puerta.
La habitación estaba con paredes negras totalmente, excepto en las esquinas donde habia un arbol dibujado blanco y sus ramas se extendias por toda la pared. En medio, en una pared tenia cuadrados de árboles negros. En la pared de lado derecho un piano antiguo color blanco. Sillones de piel negro alrededor de la chimenea apagada. La señora Lucrecia Whiting, la madre de Crystal, estaba parada educadamente examinando las invitados, Crystal estaba con una coleta y también mirando con sus ojos plateados a las Gryffindor. Solamente Andrómeda estaba tirada boca arriba en unos de los sillones con una pierna columpiando. Al darse cuenta que habían llegado se paro torpemente pegándose con una pata del sofá. Se pudo oír el gritillo de dolor de Andrómeda.
-¡Bienvenidas a nuestra honrado hogar!-dijo por fin Lucrecia, con su mano blanca hizo señal para que se sentara. Como si fueran una sola persona, caminaron al mismo tiempo y se sentaron en el sofá donde antes había estado dormida Andrómeda.
-Espero que no seamos una molestia, señora Whiting, mientras estamos en su estancia-hablo Cassandra con su voz educada y refinada. Cassandra miro a Crystal que no le quitaba los ojos encima, según ella. Andrómeda miraba divertida la reunión.
-No se preocupen, yo también espero que no sean una molestia mientras estén en mi casa.-contesto la madre. Victoria, Kalani y Lily se quedaron serias por la respuesta.
-Y...¿Cuando llegaran los chicos?-guiño un ojo Andrómeda entusiasmada y deseando ver a su primo. Crystal miro a su amiga.
-Los merodeadores dijeron que querían hacer algo antes de llegar a la casa, creo que iban a ir de compras o algo parecido me comento James.-explico Victoria. Pues antes de irse de la mansión Potter. James, Sirius y Remus estaban hablando muy secretamente y evitando la mirada de Victoria cada vez que pasaba a lados de ellos. Sentía ella que iban a planear algo ellos.
-Espero que estos jóvenes lleguen antes de la cena y mañana será la cena de Navidad y entrega de regalos. Mejor, nos esperamos a ellos y en la cena explicaban el itinerario.-
-Disculpe..-levanto la mano a Kalani para tener la palabra.-¿No seria mejor si hoy hacemos la cena de Navidad? Digo, es 25 de Diciembre. Hoy es Navidad.-finalizo Kalani con miedo. Le desesperaba que todo fuera tan serio y oscuro.
-Definitivamente, pero como ayer cenaron con su familia, seria muy tedioso que cenaran otra vez en grande, deben estar exhausta por tanta comida. Mejor hoy descanse y mañana será la cena y fiesta navideña y la celebración del cumpleaños de la señorita Whiting que fue el 13-señalando a su hija. De repente, se oyó un estruendo. La elfa domestica alegre había aparecido en escena.
-El señor Whiting acaba de llegar a la casa junto con unos muchachos muy apuestos y alegres-dijo sonrojada la elfa domestica. Andrómeda se paro deprisa de su asiento.-Señorita Black, si quiere verlos, se dirigieron a los viñeros.- Andrómeda ya iba de salida cuando la señora Whiting la detuvo.
-Creo que seria mejor que se arreglaran para la cena y así se vayan más tremendo irse a sus cuartos.-
Crystal miro a sus invitadas.
-¿Trajeron vestidos?-pregunto
-¡¡NNNNOOOOOOOOOOOOO!!!-
-Si…-
Lily, Kalani y Victoria miraron a Cassandra que había respondido a la pregunta. Andrómeda se acerco a las otras tres y le agarro las manos a Lily. La pelirroja se quedo miraron raro a
-No se preocupes entre Lucrecia, Crysty y yo podemos prestarles vestidos para todas las cenas. Si quieren ahorita pónganse algo sencillo de sus maletas, creo que Lucrecia les pondrá perdonar por novatas. Y Lily…-Andrómeda se acerco al oído de ella y le susurro.-No digas que eres de padres muggles en esta casa menos en presencia de la madre de Crystal.-
Lily se quedo rígida al oír esa frase. Andrómeda sonrió seriamente al separase de Lily y se fue caminando misteriosamente hacia la puerta. Kalani y Victoria se miraron entre sí sin entender nada de lo que pasó y pudo decirle Andrómeda para que su amiga se quedara congelada.
-Ehm..bueno..gracias por venir chicas.-agradeció Crystal con una reverencia que no esperaban las chicas.-Espero que todas las pasemos bien.
Cassandra, Lily, Kalani y Victoria se vieron entre ellas con cara de cómplices. De repente, Crystal sintió un gran abrazo de oso departe de las cuatro amigas. Se quedo sorprendida por el abrazo solamente Sirius la abrazaba y Andrómeda nunca se lo permitía y ella lo sabia.
-¡Por un demonio!, Quítense, me están ahogando-excuso Crystal enojada. Las cuatro Gryffindors se rieron. Crystal no entendía el chiste.
-¡Wii! Esa es
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-Y asi, jovencitos, se hace el vino más rico del universo. ¡Voilá!-termino de hablar Vincent Whiting y mirando a los chicos que estaban fascinados por la mini clase de cómo hacer vinos.-Siguenme chicos por aquí para ver como se almacena y aparte hacemos una votación para ver que vino queremos para esta cena. A mi querida Lucrecia le encanta el vino blanco, se ve tan hermosa cuando lo toma con sus manos largas y delicadas.-dijo fascinado Vincent Whiting al pensar en su esposa.
Detrás de él, como su patitos, caminaban Sirius, Remus y James pero no oyendo al padre de Crystal. James y Sirius acorralaron a Remus. El licántropo miro con horror a sus dos mejores amigos.
-¿Qué le enviaste de regalo a Alexis por Navidad?-pregunto curioso James a Remus, el chico se le podía notar algunas gotas de sudor en su frente.
-¿Acaso una propuesta de matrimonio?¿Condones?¿Un kamasutra?-le siguió Sirius al interrogamiento.
-¡CLARO QUE NO!¿Qué tienen en su mentes pervertidas?-defendió Remus.
-¡Oh querido Remus! Si hablamos de pevert entre nosotros, tu puedes ganarnos por mucho.-comento James moviendo la cabeza de un lado a otro e inclinada.
-¡¿Quieren la verdad?!-
-¡¡Siiii!!!-asistieron James y Sirius con ojitos de estrellitas enfrente del oji-miel.
-Le envié una canasta de dulces junto un libro sobre Criaturas Mágicas, ¿Felices?.-Remus camino entre James y Sirius separándolos y con la cara sonrojada.
-Haber, Sirius, ¿Y tu le compraste algo especial a esa persona especial para ti?- se acurruco James al pecho de Sirius como gatito. Sirius se puso tenso y se podía notar algunos chapetes rosas en su cara.
-¡Claro! Nunca voy a olvidar el regalo de mi mejor amigo, un golpe para ver si se le quita lo joto ó se consiga otro tipo que acosar.-
-¡Que poca, Sirius! Ni le trajiste nada a Treuman-
-¿Quién dice que no le traigo nada a ella?-le guiño el ojo Sirius a James de una forma muy sexual que hasta James se sonrojo como una colegiala promiscua. Sirius metió sus manos en las bolsas de sus pantalones vaqueros y fue a encontrarse con el señor Whiting. James al ver que Sirius y Remus se perdieron a la vista, de su cuello se quito un collar de oro que traía. Era forma de un corazón, James lo abrió el collar. Del lado izquierdo, venia escrito “Memories of us” y en letras bajas “James + Lily”. De lado derecho, la foto donde estaban de 12 años, James abrazándola y Lily sonrojada con un libro en su pecho.
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El timbre de la mansión se oyó una hora después de las asignaciones de las habitaciones de las chicas. Los merodeadores y el padre de Crystal estaban en las escaleras subiendo cuando oyeron el sonido. La elfa domestica Obi, la segunda elfa domestica, abrió la puerta. Sirius sintió que esa fiesta iba hacer lo peor, cuando pudo notar la cara de felicidad pura de Rabastan Lestrange al entrar, su prima caprichosa, Narcisa Black y Bellatrix a la entrada de la mansión. James tuvo que agarrar el brazo de Sirius antes que su mejor amigo hiciera una escena en esos momentos.
-¡Señoritas Black, Joven Lestrange!-dijo con felicidad Vincent Whitng y con los brazos abiertos a recibir a los recién llegados.-
-Por que presiento que esto sera horrible.-dijo en voz baja Sirius.
Los ojos verdes fuertes de Rabastan estaban fijos en los ojos grisáceos-azules del heredero Black.
En la mente de cierta alegre, imaginativa, creativa, fantasiosa y loca joven, que siempre estaba llena de animales fantásticos, colores, muchos dulces, nuevos diseños para sus mascotas y sus amigas rocas especialmente para su hija Lexi, los cuentos de hadas, positiva, el Quidditch, estar con sus amigas, estudiar, sacar buenas calificaciones y los helados de todos los sabores, sí helados de chocolate, pastiche, vainilla, pero en los últimos días solamente estaba ese beso sorpresa e inesperado del merodeador Remus. Alexis Annethe Masterhood, solamente se sonrojaba cada vez que esa escena pasaba en su cabeza, y eso significaba que todo el tiempo andaba roja.
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Remus se separó lentamente de los labios de la pelirroja zanahoria. Alix tenía los ojos cerrados y la boca entreabierta, al no sentir los labios del merodeador tímido, abrió sus ojos. Pudo notar que todavía no la soltaba y que seguían sus cuerpos pegados. Alexis comenzó a llorar en instantes, Remus no supo que hacer, se quedo callado y con los ojos preocupados.
-¿No debí besarte? Lo siento de verdad, solamente pasó.-dijo Remus preocupado y quitándole las lagrimas de esos ojos soñadores y saltones de la chica. Ella dejo de llorar y negó con la cabeza.
-No es eso…-comento apenada la pelirroja- Es que fue mi primer beso y me emocione, estoy llorando de felicidad, pero… ¡Ay Remus! No sé si puedo corresponder a tus sentimientos.-
Al oír eso Remus sintió un dolor en el estomago, miro a Alexis para saber si era cierto lo que le acaba de decir. Ahora él se quedo callado y melancólico, empezó a caminar hacia la orilla del lago y agarrar sus cosas, quería meditar bien lo que ÉL acaba de hacer. Cuando llego a la orilla, Remus se quedo paralizado al sentir unos brazos le rodeaban su cintura, Alexis estaba detrás de su espalda y su cara recargada en ella.
-No te enojes conmigo ó me dejes de hablar, porque yo aprecio mucho tu amistad. Entiéndelo, no eres el único hombre en mi corazón y quiero que seamos amigos hasta que pueda entender mis sentimientos.-
Remus dio unos pasos hacia adelante para separarse de los brazos de ella. Saco su varita y conjuro unas toallas calientitas para los dos. Callado Remus le dio una a Alexis para que se secara, ella estaba tímida y también en silencio. Remus se recostó en el mismo árbol donde antes ellos dos se habían quedados dormidos. Alexis solamente estaba parada, al notar Remus que le hizo una señal para que se sentara, ella obedeció, se sentó a lado suyo pero con una distancia. Remus la agarro de la cintura y coloco la cabeza de ella en sus piernas para que se recostara.
-Yo nunca te dejaría de hablar aunque un gato comiera mi lengua. Yo esperare lo que sea hasta que te decidas y tú sabrás donde encontrarme.-
Alexis se dio una media vuelta para quedar arriba y ver la cara del merodeador. Él le sonría con su típica sonrisa simple pero con ese toque que hacia Remus para hacerle unos de los chicos más atractivos del colegio. Ambos se miraron intensamente hasta que Remus tosió y estornudo. A los instantes, Alexis no pudo más que reír a carcajadas porque a Remus le toco un ataque de estornudos.
-Creo que debemos de llevarte a la enfermería. No puedes soportar ni poquita agua fría, en Escocia, los lagos están súper helados y te acostumbras después.-Alexis se paró y le dio una mano a Remus para que se parara también. Ambos Gryffindors agarraron sus partencias y se fueron a la enfermería para que les diera a los dos unas pociones para la tos y la fiebre por sí le daban.
Ya a mitad del camino, Alexis oyó un de repente golpe seco, miro a sus lados y se dio cuenta que no estaba Remus, su vista se fue a todos lados para ver la presencia del chico hasta que observo bien hacia atrás y su cuerpo estaba tendido en el piso.
-¡¡REMUS!!-La chica comenzó a correr en tropiezos por los nervios, al llegar hacia el castaño prefecto, se hinco a su lado, le dio la vuelta para que la cara no estuviera en el piso, se dio cuenta que estaba caliente de la cara.-¡Vamos, Remus! Despierta, no podré cargarte hasta la enfermería, necesito que te apoyes, si quieres en mis hombros para que puedas pararte y te llevo hasta allá.-Alexis movía el estomago del Gryffindor de un lado a otro para que se reaccionara y lo logro. Remus pudo abrir los ojos, al darse cuenta que estaba tirado, se levanto deprisa, miraba algo borroso y le dolía mucho la cabeza.-¿Estas bien?-pregunto ella rápidamente con lagrimas en sus grandes ojos.
-Lo siento de verdad.-Al intentar levantarse Remus, sus rodillas le empezaron a temblar haciendo que se cayera, Alexis le ayudo para que se apoyara en su diminuto cuerpo.
-Si quieres caminamos al mismo tiempo hasta llegar a la enfermería, y de paso…-pensó Alexis mirando a los ojos amielados del chico que estaban todos desorbitados.-Vamos por un rico y delicioso chocolate caliente.
-A mi me gusta el chocolate caliente…-empezó a delirar Remus, caminado cojamente al costado de Alexis hasta a la enfermería. La chica rió por como lo dijo el Gryffindor, aunque Remus estuviera cansado y tosiendo todo el camino, la risa de la pelirroja alegre Gryffindor hacia que tuviera fuerzas para llegar a su destino.
Cuando llegaron la pareja de Gryffindors, Alexis se sorprendió por la reacción de Madame Pompfrey, en vez de estar gritando o estar preocupados por ellos, más bien de Remus, ella estaba pacifica como si ya estuviera esperándolos ambos. A Alexis solamente le dio una poción para que se protegiera de una futura gripe y le comento que ya se podía dirigir a su sala común ya que los prefectos pronto estarían en los pasillos inspeccionando. Alexis se hubiera ido pero no quería dejar a Remus solo, ya que ÉL si se iba a quedar a pasar la noche en ese lugar.
-Señorita Masterhood, el señor Lupin estará bien. No es la primera vez que se queda en la enfermería, pero si podría informarles a sus compañeros de cursos que perderá las clases de mañana hasta nuevo aviso.-le pidió de favor a la enfermera sin mirar a la pelirroja, ya que le estaba colocando una toalla húmeda en la frente del joven. Ella contemplo unos instantes al oji-amielado, pudo notar que estaba tranquillo en la cama, aunque ella no comprendía porque la enfermera no lo daba en alto al Gryffindor y ella sí, vendría todos los días a visitarlo, y si le preguntaba si quería ser su novia, ella no sabría contestar.
Mientras en la torre de Gryffindor, Alexis corría apenas sin aliento hacia los cuartos de los chicos, quería avisarle a James, Sirius y Peter que Remus no regresaría a su cuarto porque a ambos, los lunáticos, se les ocurrió ir en noviembre a nadar al Gran Lago. Nunca se hubiera imaginado que un juego de niños tan inocente, terminaría con un beso de Remus J. Lupin. Por instinto, Alexis agarro la perilla de la puerta abriéndola, sus grandes y risueños ojos almendrados se quedaron traumados al ver lo que tenían en el cuarto de los merodeadores.
-Aquí y aquí serás los nuevos puntos de placer para la mujer.-apuntaba con su varita James en una imagen de tamaño real de una mujer desnuda. Sirius y Peter estaban sentados en sus respectivas camas viendo y escuchando atentamente a James, el pequeño Peter traía un rollo del pergamino dibujando con su pluma la imagen, Sirius solamente se rascaba la barbilla meditando la información. James de su túnica saco una botella con un liquido verdoso y asqueroso por su apariencia.-Ahora, ¿Quién le toca tomar la poción multijugos? Esta vez Remus consiguió el cabello de Susan Norton, Ravenclaw de 5º.- levanto la botella James en alto para ver quién la agarraba entre Sirius y Peter.
-A mi no, la última vez, cuando fui vieja, Peter no me dejaba tocar el trasero.-exclamo enojado Sirius cruzando sus brazos y mirando feamente a Peter, la rata se tapo con el pergamino su cara sonrojada.
-Querido compadre, tu trasero ya ha sido tocado por muchas manos femeninas como masculinas, así que ni te quejes, creo que seré yo, ya que Remus no ha llegado…-Cuando James se tomo la poción multijugos de la chica de Ravenclaw, volteo hacia la puerta, tantos los ojos de Alexis como los de James, ahora de color azul como Susan Norton, se sorprendieron. Sirius al ver que los ojos de Susan(James) no se despegaban de la puerta, también dirigió sus ojos azul-grisáceos hacia ella.
-¡¡¡A
-Yo..no..más…que..ría…avisar..les..que…Remus…está…en..la..enfermería -exclamo toda apenada Alexis queriendo no ver a Susan digo a James siendo tocada por Peter y James sin reaccionar.
-¡¿En la enfermería?!-exclamo preocupado Sirius acercándose a Alexis para hablar más tranquilo con ella y que no viera las demás “cosas” prohibidas del cuarto, pero ella no intentaba ver más allá, solamente sus zapatos.
-¿Dijo algo Madame Pomfrey sobre su enfermedad?¿Cuánto tiempo estaría ahí?-decía la voz de Susan detrás de Sirius. Susan(James) estaba abrazada por detrás a Sirius y tocándole los perfectos pectorales del chico. Alexis al ver el gesto se estaba poniendo más roja con el tiempo, y no era el único, Sirius también estaba sonrojado, pero más bien apenada porque Alexis estaba viendo el espectáculo.
-No, solamente que estaría por un tiempo indefinido, bueno…buenas noches, ya es tarde.-Salio corriendo Alexis para escapar de ese lugar todo lleno de olor a macho lujuriosos, se fue brincando en dos por dos los escalones para llegar más rápido a su cuarto, necesitaba hablar con Alexis y a todas sus criaturas mágicas porque esa noche iba a dormir traumada, ó quizá una buena docena de dulces podría dormir con la mente limpia.
James, Sirius y Peter se vieron entre ellos, podían verse la cara de placer de los tres chicos. Susan(James) les dio la espada, se puso a ver detenidamente las estrellas especialmente la luna que estaba escondida entre las nubes negras y oscuras del cielo que estaba suspendió en el colegio de Magia y Hechicería.
-Parece que la luna llena se nos adelanto, merodeadores..-apunto James a la luna. Sirius comenzó a reír y a mirarla detenidamente también mientras movía su cabellera negra y larga con una mano solamente. Peter brincaba de alegría.
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Los pensamientos de Alexis fueron interrumpidos por un portazo previniente detrás de ella. Ella se percato que estaba en la clase de Defensa de Artes Oscuras, el Profesor Takari estaba en el pizarrón explicando sobre los efectos de unos hechizos, el salón de clases estaba callado. Cuando oyeron el sonido de la puerta, los ojos de todos los Gryffindors y Ravenclaws presentes empezaron a perseguir a un ¿chico pollo?
A lado de Evelyn Bennet estaba un joven con algunos rasguños en los brazos, en todo el cuerpo pegamento asqueroso con plumas de gallina encima de ello. Tenía un ojo hinchado y temblaba por todas partes. Nicholas Bennet en los dos días siguientes había sido atacado por toda clases de maleficios por las fans psicópatas de Sirius Black. Aparte parecía que Sirius Black tenía un tipo de radar sobre él, cada vez que iba en un pasillo se lo encontraba y recibía una trampa de los merodeadores hasta Severus Snape se ponía celoso porque ahora Nicholas Bennet tenía la atención de ellos. La última broma de ellos había sido esa, vestirlo de gallina, lo elevaron en el techo, por una coincidencia, Sirius junto sus adoradas “perritas” le empezaron a golpear con palos gigantes. Sirius traía puesto un gran sombrero negro charro de México y cantando una canción pegajosa.
-Dale, dale, dale, no pierdas el tiro, porqué si lo pierdes, pierdes el camino.-
Nicholas fue rescatado esta vez por sus compañeros del cuarto pero no pudo seguirles el rastro para ir a clases sin ser mutilado. Cuando creyó que estaba a salvo de todo peligro. De repente de la nada apareció un perro grande negro persiguiéndolo y queriéndole morder el trasero.
Ya cuando llego al salón, se fue directo a su lugar que era a lado de su hermana todo avergonzado. Cuando terminaron de reírse y burla todos sus compañeros, levanto la cara del escritorio donde la tenía cargada. Cuando lo hizo se encontró con el Profesor Takari mirándolo en una forma rara y peculiar.
-No sé que criatura mitológica habrá querido disfrazarse hoy joven Bennet, pero el día de Brujas ya fue algunas semanas. Así que podría ir con la jefa de su casa para que le regale un calendario y aparte un reloj. Acaba de llegar muy tarde a mi clase.-
El Profesor Takari empezó a preguntar a sus alumnos sobre las banshees, mientras que Bennet se pegaba la cabeza en el mesabanco, diciéndose tonto en voz baja pero la levanto cuando oyó la voz potente y seria del Profesor en su oído.
-Si yo fuera tú, me iría a la enfermería a curar las heridas de perro, nadie sabe si tenía rabia y te la haya contagiado.-lo dijo en forma cómica, se quito de la oreja del muchacho y con su libro negro de las artes oscuras, rápido sin dejar de ver el libro, el profesor comenzó a preguntar todos los temas relacionados con las banshees. Alexis, como siempre, tenía su mano arriba y agitándola para que la notara el profesor. En la primera fila, estaba Mina bostezando y escribiendo cosas incoherentes en su pergamino. Algunos estudiantes levantaban la mano tímidamente. Nicholas se levanto de su lugar cojeando de una pierna, fue el único lugar donde pudo el gran perro negro morderlo, hacia la puerta para salir e ir a la enfermería.
-Y la persona que tendrá una cita conmigo si contesta esta pregunta, y la primera concursante…-Todas las jóvenes gritaban enforicamente y queriendo obtener la atención del profesor hasta Mina se puso su cabello color amarillo huevo muy largo y de capas para que el profesor Takari la notara, él solamente se ría.
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-¡¡¡¡LLLIIILLLYYY!!!!-
La pelirroja con ojos esmeraldas volteo hacia donde fue llamado su nombre. Sus tres amigas, Cassandra, Victoria y Kalani, voltearon también hacia esa dirección. James estaba corriendo a toda velocidad en donde estaban, pero Lily siguió caminando hacia los viveros donde tendría Herbología junto con Cassandra. Desde que se despertó, el chico de lentes no la dejaba en paz en ningún segundo. En su escritorio en cada clase, había chocolates, un ramo de flores rosas (¡¿Cuántas veces entendería que odia esas flores especialmente?!-pensaba siempre Lily cuando las veía cada vez) y otros regalos, especialmente joyería cara y ese tipo de cosas.
-Como se ve que tiene energías para algo más.-dijo con picaría Kalani, mirando con sus ojos azules se acercaba poco a poco a ellas.
-Se hubiera quedado en coma, era mejor para la comunidad. Él y su mejor amigo, el ego, estaban mejor en el mundo de los sueños.-declaró Lily apretando los libros que traía más a su pecho, ya que sentía que el corazón se le iba a salir en cualquier momento si se acerba James Potter. Ella lo odia, necesitaba odiarlo, no podía empezar a gustarle, no era su tipo. No quería estar con un hombre que su cabeza solamente tuviera ego y dinero. Que tendría que estar preocupada de que cada chica podía quitárselo o que él la engañara. James Potter era un casanova, unos de los mejores en el colegio. Hasta una chica de intercambio de la escuela de magia en Francia llamada Beauxbatons (que solamente duro unos meses porque la atraparan en una situación muy intima con un chico de séptimo grado de Slytherin), contaba que eran muy populares James, Sirius, Remus y Peter(¿?) en su tierra natal.
-Yo creo que James otra vez intenta obtener la atención de nuestra Lily.-comento en voz muy baja Cassandra, últimamente la oji-azul se quedaba más callada de lo normal, algo que preocupada mucho a las Gryffindors.
-¡¡TE APOYAMOS!!-dijeron al mismo tiempo y levantando las manos en muy alto la rubia y la chica oriental. Lily las fulmino con la mirada antes de desaparecer misteriosamente los pasillos.
-Últimamente esta aprendiendo unos trucos estilo ninjas como esas películas americanas. Apenas cierro unos mini hyper-segundos los ojos y ella desaparece como ellos. ¿Creen que este practicando para sus exámenes de Aparición?-pregunto Victoria más bien viendo a la rubia. Ya que Cassandra también había desaparecido de escena, quizá al mismo tiempo en que lo hico la prefecta pelirroja.
Pero en sus lugares aparecieron dos rubios, uno a la casa de Ravenclaw y otro de la casa de los leones conocida como Gryffindor. Kalani sonrió ampliamente a verlos, se acerco al chico de la corbata roja con rayas amarillos y lo abrazo. El gryffindor llamado Toumas se quedo congelado por el abrazo. Xenophilius tiro de la manga de la tunica de Victoria.
-¿Por qué se abrazan?-le pregunto el rubio raro mirando inocentemente a Victoria. La golpeadora de Quidditch se le quedo mirando un rato al joven Ravenclaw sin comprender nada, dirigió su mirada de nuevo hacia el ravenclaw. Estaba manchado de chocolate derretido en unas partes de ella pero él movió de un lado mirando a la pareja pero Victoria penetraba sus ojos negros en la cara del muchacho pero después se dio cuenta que él le regresaba la mirada.-¿Por qué tus ojos son diferentes? Parecen que un tinaga-rex te los hubiera halado por los lados. ¿No quieres que te lleve a la enfermera? Es muy linda, me acuerdo en tercero, me atore en unas ramas del sauce boxeador, Alexis y Toumas tuvieron que llamar a los profesores para que no me atacara el sauce…-
Xenophilius siguió contando el relato de su atrapada haciendo movimientos raros con sus manos, imitando las voces y los ruidos que hubo en su anécdota. Victoria al notar como se movía el chico empezó a reírse fuertemente, tuvo que poner sus manos en su panza porque le dolía mucho. Mientras ellos dos se divertían. Los amigos rubios estaban sonrojados, más bien Kalani, ni siquiera sabia porque había abrazado a Toumas. El chico de séptimo agarro la mochila de Kalani que se le había caído por el abrazo, le quito el polvo y se la entrego con su típica sonrisa.
-Ten, se te cayo…-comento Toumas algo serio, Kalani había notado el cambio de tono de su mejor amigo. Ambos rubios se vieron a los ojos directamente, Kalani no quería terminar esa conexión entre los dos, no podía…Quería demasiado a Toumas Murphy para que ¿fueran amantes?
-Entonces una oruga G-I-G-A-N-T-E-S-C-A se metió en mi nariz. Empecé a dar vueltas como pollo enloquecido. Me acuerdo perfectamente la cara de Alexis entre preocupada pero divertida.-dijo divertido Xenophilius por la anécdota. Victoria tuvo que parar de reír, apenas conocía a este tipo y le caía bien.
-Sinceramente, eres unas de las personas más raras que conazo, Lovegood. Si un día necesitas buscar un sepa que demonios, me invitas.-sugirió Victoria juntando sus manos y balaceándolas. Lunatico Lovegood le guiño el ojo derecho.
-No sé si sean dado cuenta ambas, van a llegar tarde a la clase de historia de la magia con el Profesor Binns.-comento Toumas mirando a ambas Gryffindors. Kalani y Victoria se vieron entre ellas con los ojos abiertos sin poder creer que llegarian tarde. Sin despedirse del Ravenclaw raro y de Toumas se fueron corriendo hacia ella tropezando con algunos estudiantes. Xenophilius miro a Toumas, pero ya no con su mirada de estar en las nubes, sino serio y frió.
-Le gustas, ¿sabes?-
-Lo sé…-
-¿Eso es bueno ó malo?-
-Malo, no debería gustarle, sufrirá, y es lo que menos quiero. Además mi corazón esta ocupado por alguien y tú más que nadie lo sabes….-
-Ya te he dicho Toumas...-Xenophilius le agarro el brazo fuertemente haciendo que lo estuvieron frente a frente. Los ojos azules de uno y los ojos verdes del otro se encontraron. – ¡Supéralo! Yo también te quiero como amigo pero nada más.-
-No puedo…simplemente no puedo superarlo.-
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En una navidad no alejada a la actual. En Escocia, la nieve blanca cubría a todas las ciudades, calles, y copas de los árboles. Todos los niños les encantaban salir de sus casas para juntarse con sus amigos hacer guerras de nieve ó hacer su mono de nieve. Las niñas se tiraran a la nieve hacer Ángeles con sus cuerpos.
En cierto pequeño edificio de departamentos, todas las noches de Navidad, se juntaban las pocas personas que vivian ahí para celebrar juntos esas fiestas. Cada año se hacia una votación en que departamento se celebraría, siempre intentaban cambiar de departamento cada año. Todos los vecinos eran grandes amigos entre sí. Esa navidad de 1972 se celebro con la familia Masterhood Patterson. Al principio Henry Masterhood se quejo, ya que su departamento era pequeño y su familia era algo numerosa, así que no iban a caber ahí. Los vecinos no les importaba, que podían hacer hechizos para hacerla más grande.
Mientras algunos vecinos preparaban la mesa, colocaban los regalos en el árbol de navidad, otros cocinaban el pavo, el arroz, y las demás comida que sería la cena y otros, la mayoría de hombres, estaban tomando y platicando los nuevos acontecimientos en el mundo mágico.
-Sí sabés no…que Masterhood, su esposa la asesino.-dijo una bruja de cabellera grisácea, piel pálida, ojos profundamente negros y muy vieja de edad le contaba a un grupo de magos que estaban con ella.
-¡Eso es mentira!-La bruja y los demás brujo le dijeron que le bajara la voz, al brujo que estaba hablando.-Yo oí rumores en que la mamá de la niña se cayó en una montaña buscando…ustedes saben…esas criaturas mitológicas raras que siempre mención la pequeña en sus conversaciones.
Cuando mencionaron a la niña, justamente en ese momento. Una pequeña Alexis de once años estaba parada enfrente de ellos. Tenía su cabello pelirrojo ondulado agarrado en una cola de cabello y en una liga de color verde. Media
-¡¡Joyeux Noél!!-dijo felizmente la niña y haciendo una reverencia a los brujos. El mismo mago que hablo hace rato se acerco al oído de la bruja, le hablo bajo pero claro a ella.
-La madre era francesa.-Se pudo oír departe de la bruja un “ohh”.
-Papí, dice que ya está la comida por si quieren pasar al comedor.-
Después la joven Alexis se fue taradeando una canción navideña, pudo ver que en poco a poco las brujas y los magos se acercaban a la habitación mencionada. Alexis hace rato estaba buscando a sus dos mejores amigos del mundo. Los necesitaba ver, los había extrañado mucho, aunque estuvieron en la misma escuela de magia, no pasaban tanto tiempo juntos, menos con Xenophilius que se enfermaba muy continuamente. Extrañaba ser su enfermera y darle su caldo para el resfriado.
Cuando subió las escaleras de su departamento para irse a buscarlos, pudo oír unos ruidos. Alexis miro a una puerta, era la del cuarto de su tío Jake Masterhood, que vivía con su papá y ella también. Pudo notar que la puerta estaba medio abierta, con el rodillo de sus ojos almendrados, pudo notar a Toumas que estaba mirando
-Te quiero mucho.-dijo un pequeño Toumas de 12 años. Media
-Hahaha, yo también te quiero, Tommy. Eres mi mejor amigo.- Xenophilius estaba recostado en la cabecera de la cama del tio de Alexis. Estaba enfermo en eso momento por una alergia, por lo que tenía que estar en reposo. Los Lovegoods no quería que saliera de su casa, pero él le había rogado a ellos a que los pasara con los Masterhood.
-Pero no ese te quiero de los amigos. ¡Te amo, Xen! Me pongo nervioso a tu lado, quiero cuidarte cada vez que tienes una alergia, me preocupa que te pase algo. Cuando a veces te toco me pongo chinito. Y llore mucho tiempo cuando el sombrero seleccionador te llevo a Ravenclaw.-exclamo Toumas acercándose más a la cama, al hacerlo pudo notar los ojos curiosos de Alexis. Cuando fue descubierta, ella entro al cuarto nerviosamente.
Al verla entrar, Xenophilius sonrió, le hico señalar que se sentara a su lado a la cama. La niña Gryffindor le hizo caso, se subió a la cama y se acerco al joven rubio pero no si antes haber agarrado la medicina de él, que estaba a lado en una mesita de estar.
-Solamente quería decirles que ya está la cena.-dijo sonrojada mirando a sus dos mejores amigos que estaban más callados que una tumba. Lovegood sonrio, aunque parecia más a una sonrisa falsa, y Toumas se recosto en una esquina de la gran cama.
Al ponerse Toumas en la cama, Alexis se acerco a la cama, cuando se subio gateo hacia Toumas para abrazarlo de lado. Al sentir a la pequeña pelirroja risueña, el rubio empezó a acariciar la cabeza de ella, acerco más el pequeño cuerpo de ella hacia él para que pudiera abrazarla y sentir a su lado. Alexis se dio la vuelta mejor para quedar enfrente del pecho de Toumas, al hacerlo escondió su cabeza y manos. A los instantes sintió Toumas, la camisa que estaba mojada de las lágrimas de la chica. Xenophilius estaba callado mirando a la pareja como se abrazaban.
-Amigos por siempre, pase lo que pase, entre nosotros tres.-hablo bajo Alexis todavía en el pecho de Toumas. No quería ella perder a sus únicos dos amigos humanos, solamente tenía a su padre, abuelo y tío en el mundo.
-Pase, lo que pase, ¿verdad Toumas?-Por fin hablo Xenophilius. Toumas se sentó en la cama, mirando a su mejor amigo, Alexis también se había levantado pero seguía abrazando a Toumas. El rubio Gryffindor sonrió y con su pulgar hizo señal de que todo esta bien.
-¡Amigos por siempre! Los tres mosqueteros.-dijo Toumas alegre a sus dos amigos. Tanto Alexis como Xenophilius rieron entre ellos. Xenophilius por fin se levanto de su lugar y se acerco a ellos, cuando lo hizo, el trío se abrazo dejando prometido que nunca se separarían, pase lo que pase…
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En la clase de Historia de Magia, era unas de las clases que todo mundo odiaba, pero aún así los estudiantes de sexto curso la aceptaban en su tira de materias para tener más promedio. El Profesor Binns, si era bueno, sabía del tema y todo pero el problema del profesor fantasma que se la pasa hablando, hablando y sin mucho ánimo. Esa clase era más bien para quedarte dormido en los mesa-bancos, quizá por eso “adoraban” esa clase, ya que era para dormir.
Victoria y Kalani entraron en silencio a la clase, el Profesor Binns estaba flotando del otro lado del salón y hablando de “La guerra de Los Gigantes del
Remus estaba en la primera fila junto con Fay a lado tomando tomas de todo lo que hablaba su profesor, eran los únicos que ponían atención al fantasma. En las filas de medio estaban Sirius y James bostezando y tratando de escribir en sus pergaminos todo lo que decía su maestro. James cuando se fijo lo que llevaba escrito había varios corazones con las iniciales “J & L”, en una esquina del pergamino había dibujado a Lily, James y su hijo igualito a él.
Mientras en el pergamino de Sirius estaba todo babeado, se había dormido en él. Unas chicas de Ravenclaw y Hufflepuff que estaban detrás del par de merodeadores estaban viéndolos dormir y suspirando cada vez que uno se movía, ejemplo, cuando Sirius estaba dormido y en sus sueños, tenía la manía de rascarse unas de sus orejas. James cuando no pudo más el sueño, se dormio al costado de su mejor amigo.
Remus dio la vuelta un rato para ver que estaban haciendo sus amigos, no fue el único porque Fay le copio.
-¿No te da vergüenza tener ese par de amigos?-pregunto Fay como James se estaba acurrucando más a Sirius pero el chico rebelde se alejaba unos centímetros más de él. Remus rió por bajo y mirado a Fay a los ojos.
-Son unos idiotas quizá…pero son mis mejores amigos y espero que nunca cambien.-Pero James estaba vez del sueño se cayo enfrente del mesa-banco, dándose un gran golpe que se oyó en toda la sala hasta el Profesor Binns dejo de hablar de los gigantes. Al levantar su cara del lugar, James se sobo su frente. Sirius también se había levantando, miro a su mejor amigo, al verlo no contuvo las ganas de reírse y apuntar la frente del chico.
-¡HAHAHAHAHA! Tienes un gran chichón, parece que te hubiera salido un cuerno de unicornio.-
Los gemelos Patil se acercaron donde estaba James, uno de ellos rápido sacó su cámara.
-¡Sonríe mini-Jimmy!¡Tú también, James!- dijo Naveen, quien era el fotógrafo de los gemelos. James no espero el flash de la cámara, veía estrellitas en su alrededor.
-Saldrá en la portada de mañana del periódico de la escuela. A las chicas le encantaran el nuevo amiguito de Potter.-estaba comento Ram, el otro gemelo Patil, que estaba con una libreta de notas describiendo el chichón, pero entonces Ram sintió un golpe por detrás. Naveen se tiro al suelo a levantar a Ram y mirar a Victoria que estaba parada con su bat mirándolos con una ceja levantada. Kalani estaba detrás de su amiga mirando el espectáculo. Victoria también golpeo a la cámara del otro gemelo.
-¡Como me desespera esa cámara!-dijo enojada Victoria mirando a los gemelos. Después se dirigió a Kalani.-Una vez este par de imbéciles me tomaron en los vestidores de Quidditch.-Kalani hizo una cara que decía “¡Que depravados!”. Ahora Victoria miro a los Patios que se habían parado y abrazándose entre ellos.- Ya les había dicho que si veía esa cámara.-Victoria la apunto con su bat.- ¡Iba a morir!
Todos en clase se habían callado, se ponía oír los sollozos de los gemelos, Sirius sonreía con malicia. James seguía ido, el golpe le había afectado la cabeza.
-Joven Lupin.-El Profesor Binns miro a Remus que estaba más bien enfrascado en su redacción de los gigantes de lo que pasaba en el salón.-Podría llevar a la señorita Chambers con el director…de nuevo.-
Remus asistió, se levanto de su lugar, agarro el brazo de Victoria y la rastro hacia la salida. Victoria no puso fuerza para el castigo, estaba acostumbrada, como los merodeadores, ir a la oficina del director.
Cuando salieron por fin del aula. Victoria comenzó la conversación para romper la tensión entre ellos. Remus aunque era un merodeador, no se llevaba mucho con Victoria, ella siempre trataba de hablarle pero Remus siempre le cortaba la onda.
-¿No sabes lo que me hará esta vez Dumbly? Apuesto que querrá que baile hulahula con él de nuevo como la otra vez.-rió Victoria recordando los castigos raros de su querido director. Remus rió por el comentario de la chica.
-Nah…más bien creo que te hará comer de sus dulces favoritos. En un castigo hacia James y Sirius, ya sabes como son...-Remus le guiño a Victoria mientras caminaban hacia el despacho de Dumbledore.-Bueno, como iba diciendo, Dumbledore les dijo que si comían más dulces que él, les quitaría el castigo y no tendrían tareas durante una semana. James y Sirius aceptaron el reto. Lo que nunca creían que iba a pasar, es que Dumbledore tiene un súper estomago. Por lógica, gano nuestro director. James y Sirius duraron como dos días vomitando todas las chucherías que comieron.-relató Remus a Victoria.
-¿Por qué a ti nunca te castigan?-pregunto Victoria después de que ambos dejaron de reír por el relato. Remus puso cara de picardía.
-Es que mientras James y Sirius se burlan o esperan una reacción de la broma, Peter y yo preferimos escondernos primero para que no nos describan. Aunque últimamente, McGonnalgall ya esta sospechando de mí…quizá le tenga que poner carita de perrito abandonado para que salga inocente.-Remus se puso a meditar con la barbilla en la mano.
-¿Quién lo hubiera creído? Remus Lupin es chico malo.-
-No lo soy-excuso Remus apenado, se le podía notar algunos rubores en sus mejillas.-Solamente soy precavido y pienso antes de actuar.
-¿Cómo con las chicas? ¿Eres precavido al elegirlas?-
Remus se paro en seco, miro a Victoria, su mente no entendía a lo que quería decir la chica hasta que Victoria se acerco y le dio un beso a los labios del licántropo. Remus se congelo, no se movió de su lugar. Al separase Victoria se rió de la cara del chico que estaba todo rojo.
-Eres el último que me faltaba en besar de los merodeadores.- Victoria agarro un mechón de su cabello y se lo puso detrás de su oreja.-Aunque si quieres repetirlo, podemos hacerlo.-
-Espérame…si haz dicho que haz besado a todos..¿Hasta Peter?-pregunto curioso Remus, todavía sonrojado. Victoria se queda muda sin decir nada, empezó a silbar y evitar la cara de Remus que ya estaba recuperándose a su color normal.
-¡CLARO QUE NO! ESO SERIA ASQUEROSO.-Victoria pudo sentir toda la piel chinita al pensar en esa cosa. Ambos se rieron hasta que llegaron al despacho del director, Victoria se despidió de beso pero en la mejilla del merodeador. Cuando se vio que subía las escaleras de caracol del director, Remus se dio la vuelta.
-¡Por Merlin! Esa tipa esta más loca que James y Sirius borrachos.-
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El Profesor Binns había enviado a James a la enfermería para que le bajara la inflamación del chichón. Para James, eso significaba que perdería clases y que Madame Pompfrey iba a consentirlo. James ya sabía como manejar a la enfermera, solo con sus encantos marca Potter y listo.
Al llegar al lugar, pudo notar que no era el único que estaba ahí. Nicholas Bennet estaba sentado en una camilla, mientras que la enfermera le daba una crema con un trapo para la mordida del perro. Al mismo tiempo, Bennet y la enfermera notaron a James entrar. El oji-castaño saludo tímidamente con la mano.
-¡Dios santo! Ahora, ¿Qué le paso, señor Potter?-dijo preocupada la enfermera, rápido coloco a James a la cama izquierda de Nicholas. James le explico del chichón. La enfermera se tranquilizo al saber que solamente era ese el problema, se fue a su oficina dejando solos a los dos Gryffindor.
-Potter, James Potter..¿Y tu quien eres?-James se acomodo en la cama quitándose sus zapatos y la túnica a un lado. Bennet se le quedo viendo sin saber que contestar.
A diferencia de su hermana, Nicholas Bennet era de piel blanca. Muy alto para su edad aproxidamente
-Soy Nicholas Bennet, estoy en la misma clase que Alexis Masterhood, yo fui el chico que audiciono una vez a las pruebas de Quidditch y cayo de la escoba.-dijo Nicholas mirando la venta y sonrojado de la vergüenza por la caída. James al oír eso, empezo a reír.
-Ya sé quien eres. El joven que golpeo a mi mejor amigo, Sirius Black, todavía sigue encabronado por eso también con Treuman, la castaña que defendiste.-comento James alegre mirando a Nicholas.
Lo que no sabía James, era que Nicholas Bennet era unos de sus grandes admiradores, por lo que en ese momento el chico estaba experimento era una gran felicidad y emoción hablar con su héroe.
-Lo siento mucho, dígale al señor Black, pero que le gritara a la señorita Cassandra, fue muy irrespetuoso.-puntualizo al final Bennet con su dedo. James solamente asistió con su cabeza.
-Aún así con tu disculpa no creo que Sirius planee una venganza, así que prepárate, porque Remus, Peter y yo estaremos en ella, muahahaha.-
Al oír la risa maléfica de James, Nicholas se puso tenso, al percatarse la timidez de su amiguito de enfermería, dejo de bromear James.
-Si pretendes conquistar a una chica, no lo hagas como lo que hiciste. Primero, deja esa actitud de tonto y escondido, así nunca te notara ella. Segundo, aléjate un poco de tu hermana, parecen uña y mugre, nunca separándose y que ella te defendía, que bajo...Pareces un marica…ó..¿Lo eres?-James miro con sorpresa a Nicholas, el chico un año menor a James empezó a toser como loco, se había tragado una gran saliva por los nervios.
La enfermera por fin salio de su oficina, se dirigió con James, le puso una bolsa de hielo para que se le bajara la inflamación.
-Ya le dije señorita Pompfrey, que hoy luce más hermosa que otros días. Esa túnica es ¿nueva? Porque ese color guinda le queda de maravilla con su tono de piel.-dijo pícaro James a la enfermera. Madame Pompfrey se sonrojo.
-¿Cómo lo noto, joven Potter? Como siempre un traviesin.-James y la enfermera rieron junto. Nicholas Bennet solamente observaba como tan fácil James podía hablar con las mujeres-de todas las edades.
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Snape estaba tirado en su cama tirando una pelota al techo y él la agarraba a los instantes. Rabastan últimamente lo estaba haciendo perder los nervios. Solamente se quejaba de las órdenes de su hermano Rodolphus que le envía cada tres días de las nuevas instrucciones. También se quejaba que últimamente no había tenido sexo, a Snape eso le asustaba. Pero a nadie le ganaba el titulo de la persona más odiada debería ser el tal Profesor Takari, desde que hablaron después de la fiesta de Halloween, el vampiro profesor no dejaba de acosarlo y observarlo. Aparte, cada cuatro noches debería ir a su despacho a su castigo o como a él le gustaba decir “Una competencia”.
En esas reuniones obligatorias que tenía con Takari, siempre salía seleccionado o herido…
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Estaba Snape en el despacho de Takari, sudoroso, con mucho dolor en la cabeza y pecho. Estaba tirado en el piso mirando a Takari que reía enseñando sus colmillos de vampiro. Ambos quizá se parecían un poco físicamente, son extremadamente pálidos, cabello negro medio largo, ojos negros como la noche y delgados. Uno es un vampiro y seductor de chicas y el otro un joven estudiante obsesionado con las artes oscuras.
-Si sigues así, Severus. Me podré entrar más a tus pensamientos y memorias. Apenas tienes 16 años y haz pasado por tanto. La oclumancia es poderosa y debes aprenderla para poder usar bien la legemerancia perfectamente.-dijo Takari con su varita en la mano. Snape se levanto con tropiezos, sentía sus piernas todas débiles.
-¿Por qué me quiere ayudar que aprenda eso? No debería odiarme por lo de…-
-Al contrario Severus, quiero ayudarte, quiero que aprendas a leer la mente de la gente y que cierres la tuya. Por eso, te enseño estas dos artes oscuras, para que puedas ganar y ser un gran lider como yo.-dijo en tono egocéntrico Takari. Snape se puso en poso con su varita en alto.
-No necesito tu ayuda para ganar…--dijo con desprecio Snape mirando a Takari, el vampiro caminaba con elegancia en el aula.
-Eso crees, eso crees, toda persona necesita ayuda, y tú la necesitas ó.. quieres verla sufrir a Victoria.-
-¿No te interesa? Entonces porque cuando la menciono y tiene relación conmigo, tus ojos negros se ponen más oscuros, con rabia y tienes ganas de atacarme.-Takari señala la varita de Snape que la estaba apretando y sus nudillos de las manos estaban rojos.
-¡NO ES DE TU INCUMBENCIA MI VIDA!-
-¡CRUCIATUS!-
Snape cayo al suelo de nuevo sintió como miles de cuchillos atravesaran su cuerpo. Takari se hinco hacia la altura donde estaba el Slytherin y miraba a Snape agonizando en el piso.
-Si no es de mi incumbencia, ¿Por qué vienes a torturarte aquí en mi aula verte humillarte? Si sabes que nos odiamos, aún así vienes a “mis castigos” que son más que clases para hacerte poderoso con tu mente debilucha.-
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Snape iba para eso, para enseñarles a todos que él era un gran lider y conocedor de las artes oscuras. Gracias a ellas había perdido un amor y quizá otro también. No tenía que pensar en esas cosas, solamente pensaría en el futuro, uno oscuro donde gobernaría un gran mago oscuro, un mundo mágico de tiranía y maldad.
Aunque constara un gran precio, perder el amor de Victoria.
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Ya era la última semana de clases antes que todos los estudiantes-que hayan querido irse-regresaban con sus familias a celebrar las fiestas navideñas. Es la hora del desayuno, todos con sus bufandas de sus casas y alegres hablaban con sus amigos de cuanto querían ver a sus familias, algunos se quejaban, otros contaban algunas anécdotas ó disfrutaban de su desayuno. En el Gran Comedor se podía sentir el espíritu navideño, estaba todo arreglado con velas navideñas, en el techo en vez de las típicas estrellas o nubes, había nieve y cayendo copos de nieve.
En la mesa de Gryffindor, en medio estaban los merodeadores bombeados de sus fanáticas dándoles los regalos que no pondrían darles por las vacaciones navideñas. Sirius estaba serio apenas sonriente pero cada vez que tocaba el trasero de cualquiera de las chicas sonría un poco. James reía con ellas y les contaban sus grandes historias de sus legendarios partidos. Peter demoraba toda la comida que aparecía en la mesa. Remus estaba tranquilo, riendo con ellas pero sin acercarse mucho a ellas. Mas del lado cerca de la puerta, estaba los de quinto grado estaban algunos calmados. Mina era el centro de atención haciendo muecas y cambiándose de apariencia, se podía ir las risas de Alexis y los hermanos Bennet. En una esquina estaban las cuatro amigas Gryffindor. Lily se quejaba del comportamiento de su hermana Petunia hacia ella pero ahora por fin tenía una excusa perfecta, que tenía que estudiar para los exámenes del próximo año. Victoria no decía nada, ella siempre estaba sola en Navidad, así que se quedaba en Hogwarts con los pocos alumnos que quedaban. Kalani platicaba con la boca llena de comida. Cassandra tenia una mano en su barbilla y con la otra le daba vueltas a su té de las mañanas sin muchos ánimos hasta bostezando.
La correspondencia había llegado. Las lechuzas empezaron a entregar a sus respectivos dueños sus cartas. Otros estudiantes recibieron el periódico “El Profeta” ó a las chicas les llegaban su revista preferida “Corazón de Bruja “ó su “Cosmo-Bruja”. A los segundos se oyeron el sonido de los sobres romperse y los pergaminos salieron. De repente de la mesa de las serpientes se oyo un grito de furia. Todo mundo se quedo callado, hasta los profesores que estaban desayunando mirando al responsable de dicho grito.
-¡¿Cómo se les ocurre eso?!¡Van a morir cuando los veas!¡Como los odio!-
Crystal estaba parada con su cabello lacio café oscuro enfrente de su cara, mirando con horror pero con ojos rojos de furia una carta que estaban en sus delgadas y hermosas manos. Andrómeda miraba a su mejor amiga sentada sin comprender nada. Snape dejo de husmear en su libro de artes oscuras para mirar a Whiting. Rabastan ni trataba de mirar a ella, prefería ver una mosca que pasaba por ahí. De la mesa de Gryffindor, Sirius miraba a Crystal hasta Nicholas con ojos de miedo.
Al darse cuenta que estaba siendo observada, sus ojos abrieron sorpresivamente, arrogo la carta, la hizo en una bola y la tiro a la mesa. Como si no hubiera pasado nada malo, salio corriendo rápido del Gran Comedor. Cuando las puertas cerraron, todos comenzaron hablar normalmente como si nunca hubiera pasado.
Andrómeda con delicadeza y miedo a la vez por ver las cosas privadas de
“Querida Crysty:
Mamí & yo hemos decido que el 25 de Diciembre de este año, invites a la mansión a tus gran bola de amigos que siempre mencionas en tus cartas hahaha, aunque papi no ha recibido nada tuyo en estos meses, eso me hace sentir mal y no querido….
Bueno lo que iba, es que por fin convencí a tu madre que hiciéramos una fiesta en la casa. Habrá comida, juegos y mucha diversión hasta pueden quedarse a dormir tus amigas y Andy
(Nota: Dile que si quiere, puede traer a sus adorables hermanas Bellatrix & Narcissa).
También dile al joven Black que venga, siempre es recibido en la casa como un hijo.
¡Espero que vengan!
¡Te quiere mucho tu grandisimo daddy Vincent Whiting!
Te manda saludos tu madre que anda castigando a una elfa domestica por romper una reliquia familar.
P.d. Será una gran fiesta, my darling.”
&&&
Horas después en las mazmorras de Slytherin, en el cuarto de Crystal con su varita se la pasaba destruyendo cosas. Andrómeda usaba un hechizo para que las cosas se repararan de nuevo, ya estaba acostumbrada a los ataques de cólera de su amiga.
-Entonces…¿A quién invitarás a tu fiesta?-dijo alegre Andrómeda. Crystal volteo hacia a su amiga, por primera vez había percatado la presencia de ella. Se puso derecha, se hizo una cola de cabello con un broche que tenía y como toda dama sofisticada se sentó en su cama mirando a
-No sé…-
-Podrías invitar a los merodeadores, dice que Sirius esta invitado y creo que con ellos sería divertido. Tu padre les encantaría. Si quieres invito a Alexis, tú sabes, la chica pelirroja loca y rara que a veces hablo con ella en los pasillos. ¡Ya sé que más! Tu amigo, ese chico alto y cabello ondulado que siempre mencionas que quieres matar.-Crystal rápido se le vino a la cabeza Nicholas Bennet y con su varita destruyo un florero de crystal.
-Yo no quiero que todos vayan…tú sabes como es mi padre de raro y mi madre bueno, ella es caso especial. Además;-Crystal mira a su closet evitando la mirada de Andrómeda, se dijo para sí.- ¿Por qué se le ocurre hacer este tipo de fiesta?
-Velo por el lado divertido, los merodeadores son grandes compañía para las fiestas.-dijo divertida Andrómeda sonriendo ampliamente. Crystal después de pensarla rió también. Quizá no estaría mal esa fiesta pero aun así regañara a su padre.
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-¡¡¡¿QUEEEEEEEEEEEE?!!!!-gritaron Lily, Cassandra, Kalani y Victoria al ver a Andrómeda con su típica sonrisa divertida enfrente de ellas con cuatro pergaminos sellados con el sello de la familia Whiting. Atrás en un pilar se podía notar a una Crystal observando la escena con un saco negro largo hasta los pies, un sombrero de hongo y lentes oscuros.
Los vientos otoñales y las lluvias fuertes se estaban acabando para dejar venir al frío y oscuro invierno. Algunos alumnos se estaban ya preparando y colocando sus bufandas de sus respetivas casas cada uno. Otros, como los traviesos, comenzaron sus guerras de nieve entre ellos cuando había un receso o en las tardes cuando tenía más rato libre. A medida que se acercaban las vacaciones navideñas, los prefectos estaban más que ocupados que nunca. Lily llegaba muy noche a veces, preocupando a sus amigas por su excesivo esfuerzo al trabajo y sus obligaciones.
-En serio, si Peeves dejara de jugar con los arreglos navideños cada vez que nos toca ponerlos y desordenara el Gran Comedor, todo sería mucho más fácil. A veces, Fay y yo tenemos que seguirlo hasta los rincones menos esperados y nunca vistos en el colegio.-reclamaba Lily en el cuarto cada noche, toda roja de furia y siempre con una taza de té tranquilizadora de los nervios que le hacia Cassandra. Como la bebida era muy fuerte, Lily quedaba dormida como angelito.
Pronto los estudiantes del Colegio de Magia y Hechicería tendrían que dejarlo para irse a sus casas a celebrar las fiestas navideñas y los que no querían ir, estar en el colegio junto con otros en esas fiestas.
Para los Gryffindors y obsesionados del Quidditch, el mes anterior, Noviembre, fue todo un mar de lágrimas y desilusiones, ya que su primer partido de Quidditch de la temporada, que fue contra Huffllepuff perdieron por mucho, cosa que sorprendió a todos ya que esa casa no tiene fama de buen jugador, los Slytherins estuvieron de fiesta por 13 días consecutivos, como si fuera su victoria en ese juego. El motivo de la perdición de los leones, el capitán, el cazador favorito de Gryffindor y por muchas chicas, el mejor deportista de la escuela: James Potter, no lo dejaban salir de la enfermería hasta que Madame Pomfrey se asegurada que no tenía rastro del golpe de la maldición o alguna anomalía.
James se despertó a las dos semanas de estar en coma. Durante esas dos semanas que estaba hospitalizado, cuando acababa sus deberes de prefecta y su tarea, Lily visitaba a James, casi siempre era muy noche. Madame Pomfrey cuando veía entrar la pelirroja se iba para dejarlos solos a ambos. Lily en sus visitas aprovechaba para contarle todo lo que pasaba durante el día en el colegio sin dejar un solo detalle, aunque sabía que no lo oía le quería contar sobre los acontecimientos, quizá en lo más profundo de su mente podía oírla o era una excusa del porque le contaba esas historias, es que no sabía que decirle. Durante sus historias, juraba que a veces James trataba de abrir los ojos y la boca pero lo único que transmitía era sonidos fuera del idioma humano.
Durante las tardes, los merodeadores iban visitarlo haber si había una mejoría en él. Peter odiaba verlo en ese estado, así que solamente duraba unos minutos en la enfermería, primero se excusaba con ellos y se iba corriendo del lugar. Remus y Sirius se sentaban cada uno a lado de James, esperando horas para ver si reaccionaba el chico de lentes.
Alexis, la chica roca, entre cada recreo de sus clases, trataba de irse a visitar a James. Ella le cambiaba las flores que tenía en su mesita y le ponía cada día una diferente, además acomoda todos los regalos de sus admiradoras y le leía algunas de sus cartas. A veces llevaba a Lexi, su amiga roca, Larry, su micropuff de color rosa chillón y Mr. Periquito Wingston para darle apoyo a James y que ya despertara porque mucha gente lo extrañaba. Durante el partido de Gryffindor vs Hufflepuff, ella se quedo con él en la enfermería junto con Toumas, entre los dos narraban el partido a James, cada vez que Hufflepuff anotaba un punto, Toumas se enojaba, hasta se paraba de su asiento y empezaba decir que era una injusticia que jugaran sin James y maldecía a los Hufflepuffs con sus superpoderes. Alexis tenía que volverlo a sentar y calmarlo.
Para Victoria ir a visitar a James era lo más doloroso pero divertido a la vez. Como a las 6:00 de la tarde, cuando acaba sus prácticas de Quidditch, iba con James para verlo, a veces iba acompañada de Kalani. Cuando la oji-café y la rubia estaban cerca del James en coma, era toda una nueva diversión.
-¿Qué color de sombras y lápiz labial le pondrás hoy, Kalani?-pregunto toda sonriente Victoria viendo a Kalani. La oji-azul levanto del suelo su mochila, se la puso en sus piernas, empezó a buscar en ella todo el maquillaje y mascaras que había traído para su broma del día.
-Creo que a la señorita Potter le falta probar los colores oscuros. ¡Se vera tan hermosa! A parte, hoy traje la peluca favorita de mi queridísima madre.-“Sabía que traérmela me iba a servir de algo”-pensó Kalani sacando una peluca rubia platinada y ondulada. Victoria al notar la peluca, miro directamente a los ojos de Kalani.
-¿Segura que es de tu madre? Parece más el cabello de Narcissa Black, haber si después cuando se despierte de su siesta de rejuvenecimiento, se mire al espejo y se de cuenta que no tiene su apreciado cabello que siempre presume.-Las dos chicas rieron a carcajadas, consecuencia que hizo que la enfermera Pomfrey saliera de su despacho, a callarlas a las dos por el ruido, y después se metía de nuevo, sin percatarse del maquillaje y la peluca.
Pero al final del día, era lo mismo. Madame Pomfry expulsaba de la enfermería a las Gryffindors por su mala conducta y falta de respeto hacia los enfermos. Ocasionalmente Lily llegaba a la enfermería cuando Kalani y Victoria estaban suplicándole hincadas a la enfermera la entrada para dejarlas visitar de nuevo al merodeador, como buena amiga que es Lily, tenía que negociar con Madame Pomfrey de que no lo harían de nuevo y ella iba a asumir las responsabilidad de quitarle puntos a su propia casa cada vez que tuvieran mala conducta. La enfermera confiaba en la prefecta Evans, así que aceptaba las disculpas de la rubia extrovertida y la chica loca de los rasgos orientales.
Eso estuvo bien unos días hasta que la enfermera perdió los estribos y expulsó a Victoria y Kalani por separado cada una. Solamente iban a poder visitarlo al joven Potter si cada uno iba en su cuenta y en horarios diferentes.
Ambas chicas se quejaron de la injusticia con Cassandra rumbo a su clase de Astronomía. La oji-azul hizo oídos sordos, durante su trayecto se topo con un chico de tercero grado de Ravenclaw todo sonrojado y detrás de sus manos traía una margarita, Victoria y Kalani se miraron entre sí, ambas se pudieron dar cuenta de que algunos metros atrás del niño, estaba al parecer su grupo de amigos riéndose y viendo la escena, otro dato curioso es que Sirius caminaba calmadamente directo a la escena.
-¿Qué está pasando aquí?-Sirius agarró la margarita del chico y la empezó a examinar detenidamente con sus dedos largos y finos. El chico de Ravenclaw dió la vuelta para encontrarse con el merodeador. Victoria y Kalani presenciaban peligro y una dura batalla por ganar el corazonsito de la princesa Cassandra pero no querían moverse de ahí, deseaban ver el show.
-Es para la señorita Treuman-dijo en voz baja no muy seguro de sí mismo, los ojos azul oscuro de Sirius miraron de reojo al chico.”Tiene agallas para enfrentarme” pensó Sirius, el chico miró rápido a Cassandra, se pudo dar cuenta de su cara que estaba roja, ¿Sería de furia con él o sonrojada del gesto del Ravenclaw? Pero la respuesta vino sola, Cassandra le arrancó la margarita rápidamente, le dió una mirada feroz a él, a los segundos se miró al Ravenclaw. Para Sirius, ese gesto, fue unas de las miradas más angelicales que haya visto en su vida.
-¡Muchas Gracias por la margarita! Ahorita mismo lo pondré en unos de mis libros o en mi diario. Me encantaría que fuéramos en la tarde una ida al té en los jardines del colegio para conocernos mejor.-El grupo de amigos del Ravenclaw dejaron de reír y abrieron los ojos al oír la invitación. El chico no pudo menos que sonreír de oreja a oreja, agradecerle a Cassandra la invitación y que se iba porque la iba a retrasarla a su siguiente clase, a los momentos el grupito vitoreó al Ravenclaw y se desaparecieron del pasillo.
-¿Me puedes explicar que hiciste?-miro fúrico Sirius y lleno de celos a la castaña Gryffindor.
-¡Fuiste un grosero de primera! Solamente me estaba dando una margarita y ¡ES TODO! Ni lo conozco…-
-¡Pero aaa… quería conocerte muy profundamente!-interrumpió Sirius a Cassandra pero ella no se dejo callar.
-¡YO NO TE ESTOY ALEJANDO DE TODA CHICA QUE TE TRATA DE CONQUISTAR O QUE TE ESTE VIENDO EL TRASERO! ¡YO NO ME QUEJO QUE TE
-¡¿CRYSTAL?!..¿Qué tiene que ver ella con todo esto? Ella es una hermana para mí como Andrómeda, también.-
-Pero Andrómeda tan siquiera es un familiar tuyo. Crystal cuando no te das cuenta te esta mirando profundamente y se le nota en la cara ”Me gusta Sirius Black”-puntualizó Cassandra. Ella no se había dado cuenta de que Crystal a veces se le quedaba viendo hipnotizada a Sirius, si no una tarde Alexis hizo un comentario que había visto a Crystal muy nerviosa; su comportamiento cuando estaba cerca del merodeador. Cassandra no se preocupó pero en sus sueños de nuevo se le vino la escena del beso entre
-Si empezamos hablar sobre amorcitos y gente que te mira sexy, esta Lestrange. Tu queridísimo Rabastan y tú, otra vez empezaron hacerse “amiguitos”, ¡No me digas que no! Porque los he visto a los dos hablando armónicamente en los pasillos varias veces como los mejores amigos del mundo.-
-Él se disculpo de su manera fría y arrogante conmigo. Mira, no voy a estar peleando contigo, cuando…-Cassandra se calló, desde hacia un par de días había estado pensando en lo que le habían dicho sus amigas sobre Sirius.
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Una noche cuando ella regresaba de la biblioteca, Kalani, Victoria y Lily se acercaron a ella, haciendo un círculo las tres y aprisionando a Cassandra.
-¿Qué pasa chicas? ¿Por qué todas están con esa cara seria?-pregunto nerviosa Cassandra mordiéndose el labio inferior por el nerviosismo, la primera en platicar fue Lily con su voz maternal autoritaria.
-¿Tú y Sirius son pareja oficial?-Cassandra se quedo congelada por la pregunta, Victoria estaba golpeando el piso con su pie izquierdo y los brazos cruzados. Kalani solamente estaba parada.
-Bueno... pues…-Cassandra empezó a meditar su relación con el chico rebelde.-No lo sé…digo no más cuando estoy distraída se me acerca y me da un beso en el cuello, o me quiere acompañar a la siguiente clase que estamos juntos.-dijo Cassandra sin estar muy segura de que lo dirían sus amigas.
-¿Pero no se te ha declarado formalmente?-fue el turno de hablar de Victoria.-Se me hace tan raro de ti, Cassy, que te hables con un hombre, especialmente un merodeador, y que estés “saliendo” con uno sin ninguna formalidad.-
-Además, debo de mencionar que hasta casi Sirius llega a tercera base con ella.-Esta vez Cassandra bajó la cabeza toda sonrojada, se le había olvidado que Sirius y ella casi lo hacían, que si no hubiera sido por Remus, ellos….
-Me decepcionas, Cassandra…-
Cassandra miro fijamente a Lily, podía notar que tenia algunas lágrimas contenidas.
-Siempre pensé que tú no serias como Kalani o Victoria, que se van con el primero y se acuestan. ¿Porqué siempre los merodeadores se llevan todo de mi?-la pregunta, Lily lo dijo en voz baja pero todas pudieron escuchar algo de la frase.-Te apoyo que estés con Sirius, pero ¿sin formalidad? La primera vez un chico guapo y popular quiere contigo y te ¿acuestas con él?-menciono Lily sin mirar a los ojos a Cassandra, Lily pasó de un lado de ella y salio del cuarto. Ninguna de las tres restantes habló, cada una por su lado se fue a dormir sin decir una sola palabra.
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Ahora Cassandra estaba enfrente de Sirius, peleándose en medio pasillo haciendo todo un espectáculo en el colegio que hasta algunos profesores llegaron ahí para mover a todos los estudiantes que estaban en alrededor de la pareja observándolos. La voz de Sirius interrumpió los pensamientos gritándole, ella ya estaba con las lágrimas en brote y deslizándose en sus mejillas rosadas. La castaña miro a Sirius fríamente.
-¡¡¿CUÁNDO QUÉ CASSANDRA?!!-
Ella ya no contesto, con sus manos pequeñas y pálidas se tapo sus ojos azules fuertes. Ella no era nada de Sirius, quizá otra chica con quien acostarse y darle placer, él podía conseguir a cualquiera en menos de dos segundos. Si de verdad la quisiera, él se le hubiera declarado, como una pareja normal, ahora los dos estarían agarrados de las manos y que todo el colegio supiera de su relación, pero no. Sirius pasaba más tiempo con Andrómeda y Crystal que con ella, además que derecho tiene sobre Sirius Black, es el merodeador rebelde, él no cumple las reglas, expulsado de su propia familia, un chico que anda libre por el mundo sin que nadie le diga nada de lo que tiene que hacer.
Pero entonces Cassandra oyó un golpe de repente, se quitó las manos de su cara, y se quedó sorprendida por la escena que estaba enfrente de ella, Sirius estaba con un morete en su cara y poca sangre en el labio, la castaña ondulada buscó al agresor del chico y miró detenidamente a Nicholas Bennet con el puño en alto.
-¡NO LE GRITES A
Todo el colegio se quedo congelado por lo que paso. El tímido y miedoso Nicholas Bennet había golpeado a un merodeador, era algo que nunca pasaba, por fin alguien se había hecho el alto algo en contra de ellos, a los minutos del silencio incómodo, en el que solamente se oían las respiraciones agitadas de Cassandra, Nicholas y Sirius, todos empezaron a susurrar el momento y pasarlo en boca en boca. Entre la multitud aparecieron Remus, Peter y Lily, se miraron unos instantes para saber lo que deberían de hacer.
-¡TODOS LOS ESTUDIANTES DEBEN DE IRSE A SUS AULAS CORRESPODIENTES!-gritó el prefecto Remus moviendo a toda la multitud que no dejaba de opinar de lo sucedido. Lily también estaba haciendo su trabajo, cuando movió a un grupo de chicas risueñas de Ravenclaw, se acerco a Cassandra que estaba petrificada viendo la sangre del labio de Sirius y unos ojos de ira por parte de él.
-Vamos, Cassandra, hay que irnos al cuarto-Lily agarró la mano de su amiga, estaba temblando y notó que su presión se le estaba subiendo.-¡Victoria! ¡Kalani! Ayúdenme, parece que a Cassandra le dará un ataque.-Tanto la rubia como la oji-castaña corrieron a la ayuda de su amiga, ellas dos agarro cada una un brazo de Cassandra y se la llevaron a la enfermería. Lily se quedó para revisar el labio de Sirius.
-Tu también ve a la enfermería, Sirius. Para que Madame Pomfrey te revise ese labio.-le dijo preocupada Lily agarrando la mano de Sirius, pero él se la soltó bruscamente.
-Créeme, Lily, he estado en batallas callejeras y un corte de labio no es nada.-Sirius metió sus manos a los bolsillos de su pantalón pero antes de irse miró a Nicholas, pudo notar que el Gryffindor, estaba todavía con el corazón acelerado sin creer todavía que lo había golpeado.
Cuando Sirius se fue por fin, y detrás de él lo perseguían Peter y Remus, Lily se dirigió a Nicholas que se había recargado a la pared, sentía que su cuerpo en cualquier momento se colapsaría.
-No debiste haberlo hecho. Sirius es un año mayor que tú y mucho más fuerte.-lo regañó pero no enojada, más bien calmada.
-Lo sé, pero no pude contenerme estaba gritándole a la señorita Cassandra…-
-Entonces significa que tienes mal temperamento y debes de controlarlo.-comento Lily, el chico miró hacia el techo desviando la mirada de la pelirroja oji-verde.
-Es que... me desespera que un hombre le grite… a una mujer…-expulsó Nicholas para que supiera su razón del hecho. Lily aún todavía no le convencía pero no quería interrogarle más así que le dijo que se fuera a la sala común o a sus próximas clases. Bennet le agradeció por sus modales y preocupaciones, estaría, solamente tendría que soportar la regañada de su hermana. Lily sin más que otro asunto, se fue corriendo a la enfermería a ver unas de sus mejores amigas.
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En la sala común de Godric Gryffindor, en una esquina apartada de todos los leones, un grupo estaba tejiendo gorras, calcetines, camisas y todo tipo de ropa. Cualquier persona que pasaba se le queda mirando al grupo, una de los integrante tenia cabello largo ondulado y negro, ojos verdes oscuros, chaparra y morena clara hacia una pequeña bufanda color escarlata, el único hombre del grupo tejía al parecer un par de calcetines verdes, el rubio sacaba la lengua y se mordía como modo de concentración, una risueña pelirroja zanahoria tarareaba una canción de “The Weird Sisters” mientras tejía un gorro de colores otoñales y la ultima persona era una chica de cabello negro lacio, debajo de los hombros, ojos cafés oscuros y de estatura baja unos 1.55 mts se empeñaba en hacer un calcentín, por su enojo, su cabello de repente se le hizo de color rojo, corto hasta la barbilla y de ojos morados.
-¡Ya me cansé de hacer eso! Me rindo…-exclamo cansada y aburrida Mina, la compañera de cuarto de Alexis “Lunática”. Mina era metamorfómaga, magos o brujas que pueden cambiar su apariencia.
-Pero Mina, entiende, estamos haciendo esto por los elfos domésticos para que sean libres.-dijo felizmente Alexis que terminaba su gorro, tanto le encantaba que quería quedárselo, los colores cafés y naranjas combinaban perfectamente, pero no podía, eran para los elfos domésticos del colegio.
-Y nosotros no te obligamos a entrar al club de liberación a los elfos domésticos, tú solita entraste-comento Evelyn que dejo a un lado su bufanda que era para un elfo, y agarro un sándwich de su mochila, empezó a comérselo calmadamente.
De repente Toumas empezó a reír a carcajadas y a apuntar hacía “calcetín” de Mina.
-¡Por Merlín! Le llamas eso un calcetín parece una saco de patatas.-Toumas no dejaba de reír. Sus amigas observaron al calcentín y rieron junto el rubio. Mina levanto su mano derecha tapándose un lado de la cara, ese gesto era una manía de ella, cuando estaba enojada levantaba su mano y se tapa un lado.-No te enojes, preciosa, mira si quieres, te ayudo con el principal problema. Por cierto, Alix, me encanta tu gorro, ¿Crees que me podrías hacer uno por Navidad?- La rara de Gryffindor sonrió ampliamente y asintió con su cabeza.
-No es el único gorro que regalaré para Navidad…-dijo para si Alexis sonrojada totalmente, mientras hacia los toques finales de su gorro. Toumas miró divertido a Alexis, cuando la pequeña pelirroja se levantó de su lugar, dejó su gorro arriba de la chimenea junto a unos dulces para que los elfos los comieran, al dejarlos se le quedo mirando al fuego como hacia una danza, como las flamas se movían a su ritmo.
-Yo creo que podríamos dejar de tejer hoy e ir al Gran Comedor por chocolate caliente.-sugirió felizmente Toumas con una sonrisa de diabillo y saco su varita, hizo un conjuro para que las pinzas, el estambre y todas las cosas desaparecieran. Evelyn acepto modestamente y Mina se contento un tantito pero seguía algo enfandada por su “calcetín” y Alexis se les unió en la propuesta. Los cuatros al acercarse se toparon con Sirius, que estaba con la cara baja, sin ver a la dirección donde iba hizo que se tropezara con Alexis haciendo que se cayera al suelo. Toumas se agacho rápido y le dio la ayuda para que se levantara, al ver el gesto Sirius se fijo bien lo que paso.
-Lo siento mucho, no me fijaba donde iba, de verdad disculpa Alexis-sé disculpo Sirius, agarrando las manos de ella, la joven solamente meneo la cabeza.
-Te perdona, no te preocupes.-dijo Mina con voz melosita y mirando a Sirius, al notar que el chico la miró, dio un gran suspiro. Él solamente levanto una ceja sin entender nada.
-¿Qué paso, Black? ¿Te dieron una paliza?-dijo serio Toumas apuntando a su labio como refería a de Sirius. Los ojos azul-grisáceos miraron a los de Toumas. Al mencionar el labio de Sirius, las tres Gryffindors jóvenes se enfocaron a ellos. Alexis miró con asombro y se tapo la boca con sus dos manos. Mina solamente tenia la boca abierta y no dejaba de mover sus manos por los nervios y Evelyn estaba seria.
-Digamos, que su hermanito me partió el labio pero no es nada, no tiene mucha fuerza, el idiota.-apunto Sirius a la hermana de Nicholas Bennet, la chica dio un grito al escuchar lo sucedió.
-¿COMO DEMONIOS PASÓ ESO? Mi hermano no es capaz ni de golpear una mosca, aunque estuviera agonizando. ¿Donde está? ¿En la enfermería? -Evelyn empezó a caminar en círculos exclamando maldiciones a su hermano por la mala conducta. Los demás solamente la miraban, Alexis tímidamente se acercó a Sirius y posó su mano en la mejilla donde estaba el golpe, Sirius por instinto se separó poquito por el dolor pero después se acostumbró a la caricia de ella.
-¿Te duele mucho? No quieres que te lo cure.-
-No gracias.-sonrió Sirius galantemente.-Estará bien pero siento que mi orgullo fue aplastado además ahorita ella….-Alexis no entiendo lo último pero no quiso hacer ninguna pregunta, solamente agarro la mano de Sirius y se lo llevó a un sillón de la sala común a curar el herida.
En esos momentos, el retrato se abrió, dejando entrar a Nicholas Bennet, al notar que todos lo estában observando, rápido se fue a refugiarse a su cuarto, su hermana al notar su presencia, se fue corriendo hacia su habitación para hablar con él, además su instinto maternal sobre él quería curarlo por si tenía una herida.
-¿Entonces qué…quieren el chocolate caliente?-rompiendo el silencio incómodo Toumas, mirando a cada uno y ellos como respuesta le dieron miradas atacantes.
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Mientras en la enfermería, Cassandra estaba en una camilla respirando profundamente, mientras Madame Pomfrey con su varita le daba pequeños círculos en el corazón de la chica. Las demás estaban sentadas en unas bancas que estaban en una esquina para espera. Lily no podía despejar sus ojos verdes esmeraldas de la segunda cama a la derecha, James estaba suspendido en su cama todavía en coma. Victoria y Kalani brincaron de un salto de sus asientos al ver que Cassandra y la enferma se acercaban a ellas.
-¿Está bien, la princesita?-pregunto preocupada Kalani viendo a las dos para saber quien iba hablar primero, pero la enfermera se dirigió a su paciente.
-Espero que se cuide mejor señorita Treuman, usted sabe sus problemas de asma y de corazón. Yo siempre la vi sana, sus padres me mandaban cartas larguísimas suplicando que si veía que se le complicaba o veía anormalidades les dijera pero nunca lo había notado hasta ahorita, siempre la vi como una joven sana.-Cassandra solamente estuvo callada, después la enfermera miro a las tres chicas.-Se puede saber la causa del ataque, no me ha querido ninguna sola palabra, ¿Qué situación pudo haberle excitado demasiado para que le diera el ataque?-
Pero antes que pudieran contestar unas de las tres Gryffindors, se oyeron unos gemidos en unas de las camas, la enfermera y las cuatro jóvenes de gryffindor voltearon hacia la dirección de los sonidos, después sintieron una ráfaga en sus caras. Una melena larga y pelirroja se dirigió hacia la cama.
Al llegar Lily a la cama de James, se sentó por un lado, pudo notar que en la frente del chico estaba sudando, parecía que quería decir algunas preguntas, en la mesa de al lado del paciente, había una olla con agua y un trapo. Lily agarró el trapo, lo remojó con agua y empezó a quitarle el sudor al chico.
-James, abre los ojos, estoy aquí.-suplicó la pelirroja viendo la cara de sufrimiento del Gryffindor. Cuando le estaba pasando la toalla húmeda en su cara, Lily sintió una mano en su brazo, pudo notar que el brazo bronceado y fuerte de él la estaba agarrando. Lily empezó a mirar que James estaba despertando. Los ojos del castaño se abrieron, James le dio una sonrisa de ternura a la pelirroja, Lily no pudo contenerse y se balanceo al chico, cayendo totalmente a la cama, haciendo que su peso cayera encima de él. James se sorprendió por el acto de la chica, puso un brazo en su cadera y con su otra mano acarició el cabello rojizo de la chica.
-¡Calma, Lily! Ya desperté querida, todo estará bien ahora.-Lily se aferró más cuello de James, aunque él se estuviera asfixiando no le importaba, estaba con su chica favorita, la mano de James que estaba en la cadera, se poso ahora en el trasero perfecto de Lily. La oji-verde se quedo congelada un rato por ese acto, pero entonces se acordó que la persona que estaba abrazando era el egocéntrico de James Potter.
Lo siguiente que sintió James fue un golpe en su cara por el puño de la prefecta Evans. Ella se levanto de la cama, se puso enfrente de James del otro lado. Él se sobo el cachete y le encanto ver lo que tenía enfrente de él, una Lily Evans fúrica y sonrojada.
-Como me encanta ser yo.-sonrió James a si mismo, al oír eso Lily quería darle una cachetada pero como él estaba acostumbrado a esas ataques repentinos de ella, le agarró el brazo donde iba a pegarle y acerco sus labios a los de ella.
Cassandra, Kalani y Victoria solo veían la escena todas sonrojadas por tener que ser espectadoras de esa “escena de amor” entre los Gryffindors.
-¿Crees que nos tengamos que ir?-preguntó apenada Cassandra mirándo como Lily le respondía a James el beso y poco a poco lo profundizaban a algo más.
-Yo creo que si…-Victoria miraba hacia el techo para no mirar a su casi-hermano en sus pervertideces. Kalani se puso las manos en sus bolsillos y salio de la enfermería, sin avisarle a sus dos amigas.
Kalani desde su “enamoramiento” hacia Remus no había perseguido a ningún otro chico. Necesitaba un nuevo novio, como adoraba ser querida por el sexo opuesto. Era divertido como coquetear con los hombres y que se pelearan por ti, pero ahora Kalani Williams estaba sola sin un perrito que le moviera la cola. Caminó esos oscuros y estrechos pasillos sin un rumbo fijo, como el invierno se acercaba, ya oscurecía más temprano, se froto las manos, estaban congeladas. Después de dar un gran bostezo, oyó una voz cómica y divertida.
-Si sigues bostezando así, creerán que eres un niño, compórtate como una señorita Así nunca tendrás novio-se burló Toumas con unas de sus típicas sonrisas pícaras y divertidas. Kalani solamente lo fulminó con su mirada.
-¿Por qué te encanta criticar mi forma de ser?-
-Es que según yo, Kalani Williams, es una chica extrovertida, sonriente, que le encanta menear su gran larga y lacia cabellera rubia, pervertida y amante de los deportes, y lo que he observado últimamente, es una Kalani caída, nada de chiste y ese brillo que yo había visto en ti hace tiempo se ha apagado.-explicó Toumas poniéndose a lado de Kalani. Ambos rubios caminaron en silencio, Kalani estuvo pensando lo que dijo su amigo raro.
-Sabes Murphy... Quiza tengas razón sobre mí…-Kalani volteo hacia su lado para ver al Gryffindor mayor, pero ya no estaba. La oji-azul se quedo un buen rato mirando el lugar donde estaba hace unos momentos el chico.-¿Toumas?-
Pero Kalani no pudo más que gritar de horror, al notar dos rubios enfrente de ella en esos momentos. Ambos de la misma estatura alta, la misma delgadez y blancos pero tenían diferencias. Uno tenía la corbata de Gryffindor y el otro rubio la corbata de Ravenclaw. Uno tenía los ojos verdes traviesos y el otro los traía azules soñadores. El de corbata de Gryffindor estaba más que sonriente mientras él otro miraba a todas partes menos a Kalani como si fuera la cosa más aburrida del mundo y podía notar la rubia que en su naríz estaba con tierra.
-Quiero presentarte a mi mejor amigo del alma, Xenophilius Lovegood, séptimo grado y ravenclaw con orgullo-presentó Toumas a su mejor amiga a Kalani, la chica esperaba un beso en la mejilla o tan siquiera un apretón de manos, pero el chico cuando se percató de la presencia de ella, se sonrojó totalmente. Toumas ni se percato de lo sonrojada.-Es muy tímido y se sonroja muy fácilmente, bueno ya se presentaron y ¿Por qué rayos tienes tierra en la nariz?-
-Es que encontré unos nargles ahorita debajo de una armadura del otro pasillo, me parecían muy bonitos y…..-De repente sus grandes ojos azules observaron a los de Kalani.-eres muy bonita…-
-Williams, Kalani-
-Tienes una buena vibra, ¿sabes? Pero siento que tu alegría fue consumida por una agonía total. Bueno, me iré a plantar unos tiraquilos oscuros para que las hadas pueden cenar.-El ravenclaw se fue caminando pausadamente y mirando el techo de la escuela.
-Es raro…-confeso Kalani a Toumas.
-No lo conoces bien, tanto como yo. Es una gran persona, además tiene un gran corazón. De chiquito tuvo muchas enfermedades y era alérgico a todo. Alexis y yo teníamos que ir diario a su casa a divertirlo porque sus padres no lo dejaban salir. Me acuerdo una tarde cuando teníamos 9 años, Alexis estaba hablando con los padres de él para que lo dejara salir tan siquiera al parque que estaba cerca de nuestra cuadra o que pudiera ir a la casa de ella a leerle cuento de hadas, fue un milagro que saliera. Desde ese momento fuimos más inseparables los tres, éramos un trío, y lo seguimos siendo aunque nuestra pequeña zanahoria casi no pase tiempo con nosotros dos ó él por ser Ravenclaw-
-¡Pobrecito! Tenemos entonces que darle una fiesta de…¿felicidad?-sugirió la rubia Gryffindor.
-No creo, él es demasiado feliz en su mundo, además anda ocupado con su revista.-explico Toumas, Kalani se le quedo mirando…¿Cuál revista? Toumas le empezó a relatar sobre el sueño de Lovegood, era hacer una revista sobre cosas fascinantes, cosas que la gente no se atrevería en escribir, criaturas mágicas, las injusticias de la política, una revista para todos. Desde los 11 años, Lovegood empezó a crear la revista, entre Alexis, Toumas y Xenophilius escogieron el nombre, “El quisquilloso”. Alexis se encargaba de los gráficos y la portada, Toumas se encargada de algunos reportajes y el chisme, y por último Lovegood escribía las historias importantes y vendía la revista. Toumas también agregó que a mucha gente no le gusta la revista pero no le importa porque los tres disfrutan hacerlo. Entonces Toumas volteó a unos de los grandes ventanales, del pasillo donde andaban ahora los dos Gryffindors.
-Oye Kalani… esos dos recostados en el árbol, ¿No son, Alexis y Remus?-apuntó Toumas, a la pareja que estaban recargados en unos de los árboles de los jardines del colegio, Alexis estaba dormida en el hombro izquierdo del licántropo, se podía apreciar que ambos tenían cuadernos en sus manos, parecían que estaban estudiando afuera y se quedaron dormidos ambos.
-¿Crees que debamos ir a despertarlos? Hace mucho frió ahorita y más que esta oscureciendo.-sugirió con maldad Kalani y divertida, pero después lo pensó bien, lo mejor era dejarlos dormidos ellos dos. Había notado que Remus últimamente cuando mencionaban a la pelirroja o se cruzaban en los pasillos, se ponía todo rojo como un tomate y se iba escondía de ella algunas veces.
-Necesitan estar solos ellos, ¿Quieres chocolate caliente?-Toumas con su larga bufanda roja con rayas amarillas de Gryffindor se la enredo con Kalani, así los dos escarian pegados y calientes.
-Me encantaría, Toumas.-sonrió Kalani placidamente, ambos se fueron pegados hacia el Gran Comedor a tomar su chocolate caliente.
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Mientras en las mazmorras de Slytherin….
Crystal y Andrómeda reían a carcajadas en la majestosa y negra sala común de las serpientes. Todos los que estaban ahí estaban serios y con cara de aburrimientos, pero las dos mejores amigas no podían dejar de reír y burlarse de todos.
-Mira esa cara larga…¿Qué quieres una naríz ó cola de cerdo?-apuntó Andrómeda a un joven de primer grado que estaba jugando ajedrez mágico él solo. Crystal saco su varita negra, apunto al joven, conjuró un hechizo, a los segundos, el Slytherin empezó a dar gritos al notar que una cola de cerdo aparecía en su trasero. Andrómeda y Crystal se escondieron en una torre que había cerca. Los demás Slytherins solamente voltearon a ver al joven y regresaron a sus actividades, era común entre ellos molestarse.
Ambas amigas no dejaban de reír, pero entonces la risa de Crystal se corto, al notar la presencia de Rabastan en esos momentos.
-¿Qué pasa, Crystal?-pregunto preocupada al ver los ojos blancos de su amiga.
-Ahorita vengo…mejor, buenas noches Andy. -Crystal se fue caminando en ese estrecho y oscuro pasillo con su mano apretando la varita con toda su fuerza. Al finalizar el pasillo notó que ya no estaba el asqueroso de Lestrange, cuando se dió la vuelta para regresar con Andrómeda, se resbalo con algo haciendo que cayera al piso, y se golpeara la frente. Una risa se podía sentir en la oscuridad.
-¿Cómo se siente estar debajo de tus superiores?-preguntó Rabastan hincándose en el piso, para verle la cara a Crystal que seguía tirada. Solamente levanto ella, en su naríz le estaba saliendo un poco de sangre, y más le salio cuando Rabastan le pateo en su cara.-¡¡ERES UNA PENDEJA! ¡ME PROMETISTE QUE IBAS A ENVENENAR A BLACK! Y NO LO HICISTE-
-El….veneno…que…me..diste….estaba…..viej
-Entonces, tendré que castigar a Snape, ¡¿AL CASO, TODOS QUIEREN FALLAR EN SU MISIÓN? No puedo confiar en ninguno de ustedes dos…porque mi hermano me deja con estos estúpidos.-
-¡A la siguiente, no me LLAMES ENTONCES!! Yo no quería involucrarme en esto…-
-¡Claro que no, Whiting! ¿Quién fue la persona que una noche vino a mi cuarto a rogarme que quería destruir a Black y a Cassandra? O solamente fue imaginación mía.-comento Rabastan lo sucedió de unas semanas. Crystal había ido al cuarto del Slytherin, debiéndole que iba a cooperar con él sobre la destrucción de esa pareja, y desde esa noche eran aliados.
-¡No me defraudes, Crystal! Porque la persona que saldrá herida serás tú y quizá tu amiguita Andrómeda, no creo que ella sepa de nuestra alianza.-Crystal le retiró con brusquedad la mano de Rabastan, se dió la vuelta dirigiéndose a su cuarto, no si antes enseñárle el dedo a él.
Del otro lado, en los dormitorios de hombres…
Snape y Rosier estaban en su cuarto a oscuras excepto con unas velas flotantes que apenas podían iluminar el cuarto. Rosier estaba recargado en la pared ancha del cuarto, mientras su amigo Severus trataba de escribir rápido en un pergamino todo sucio y con manchas en ella.
- ¿Ya te diste cuenta, de lo hermosa que esta ahora, Rosier?-exclamo serio pero con voz de enamorado Snape, sin despegar sus ojos del pergamino.-Lástima que sufrirá mucho por eso me tengo que alejar de ella, es por su bien.
-Lo entiendo, perfectamente, señorito Severus, pero ¿Qué pasara con la otra?-Snape se congelo en medio pergamino, despegó su cara del pergamino y miró a la cara oscura de Rosier.-Está más que olvidada y encerrada en mi corazón.
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En viento frío de Noviembre, hizo que Alexis se despertara de su siesta, al principio cuando abrió sus ojos poco a poco no sabía donde estaba hasta que miró hacia su lado, Remus Lupin estaba dormido como un angelito. La chica se sonrojó inmediato, miro que estaba el sol escondiéndose entre las montañas lejanas de Hogwarts, no quería despertar al Gryffindor pero estaba oscureciéndose y haciendo frió.
-Alo…Remus…está oscureciéndose.-Alexis movió poquito el brazo de Remus para que despertara. Al finalizar de hacerlo, los ojos amielados de él se abrieron, lo primero que noto fue a Alexis roja, según él, por el frió que estaba haciendo afuera. Saco su bufanda de Gryffindor, y se la dio a ella. Alexis la acepto y se la puso en su cuello.
-¡Gracias!.-Alexis de repente se puso a observar el Gran Lago, sonrió abiertamente.-¿Sabes que se me antoja, Remus?-La chica se acercó a la cara de él. Remus se sonrojo totalmente al ver la proximidad de ella, cerró los ojos y acerco su cara a la de ella.
-Ir a nadar al lago-le susurro Alexis divertida no sin antes dar una risita pícara. Remus abrió los ojos al oír la propuesta de la pequeña. Ella se paró de un salto entusiasmada.-¡Vamos, Remus! Hay que divertirnos al último momento, antes que los gigopelos noctunos nos atrapen afuera y le avisen a McGonnagall.-Alexis se quitó la bufanda, sus guantes puestos y sus botas de peluche, y salió corriendo hacia el Gran Lago. Remus no quería que se enfermera o unos gigope... lo que sea le hicieran algo, como gran merodeador podría alcanzarla pero una mejor idea se le ocurrió en esos instantes.
Cuando Alexis iba a llegar por fin al inmenso lago, miro hacia atrás para mirar si el joven Gryffindor la estaba persiguiendo pero no vio rastro de él. Se paró para fijarse si el chico se había perdido o algo parecido, pero al notar que no había nadie, se puso trise pero de repente, por detrás sintió unos brazos delgaduchos pero fuerte, esos brazos la voltearon, ahora Alexis estaba recargada en el pecho de Remus, podía notar su respiración que estaba acelerada.
-¿Cómo lograste alcanzarme?-preguntó tímidamente Alexis pegándose sus brazos a su pecho para no tocar al licántropo.
-Desapareciendo, y como querías entrar al lago lo más pronto posible se me ocurrió algo…-Alexis no entendió bien pero a los instantes la pelirroja estaba flotando por los aires. Remus con su varita convoco un hechizo flotador haciendo que la pelirroja pudiera flotar, ese hechizo era el favorito de James, siempre se lo hacia a Snape, pero él no iba hacerle daño a la chica amante de las rocas. Remus la dirigió hacia el lago, con un breve movimiento con la mano, la chica pelirroja de ojos grandes de color almendra cayo al agua. Después Remus se preocupo que se hubiera hecho daño pero la risa fuerte y divertida de Alexis se oía en todo el lugar.
-¡Vamos, Remu-pooh! Métete al agua, esáa muy rica, ni fría o caliente.-Alexis se sumergió en el agua y se fue más profundo.
Remus al no mirar la cabeza de la pelirroja y que además se le antojaba meterse al agua, quizá era la primera vez que se metía al lago, ya que sus amigos no eran fans de meterse al Gran Lago del colegio, más bien les gustaba ver las piernas de las chicas que se sentaban en las orillas. Remus se quito su camisa escolar y sus zapatos negros de la escuela. Se fue unos metros hacia atrás, y se fue corriendo para dar un chapuzón en el lago.
Se sentía bien el agua en su cuerpo, Alexis no se había equivocada que estaba agradable pero…apenas si notaba donde estaba la chica. Se fue a la superficie pero seguía sin notarla, el pánico se le estaba subiendo a la cabeza. Se paró en el lago en una parte pequeña colina que había y empezó a gritar el nombre de la pelirroja.
-¡¡¡ALEXIS!!! ¡¡¡ALEXIS!!!! ¿DEJA DE ESCONDERTE?-
Remus estaba tratando de ver una cabeza rojiza, aunque era difícil porque los rayos del sol que reflejaban el lago, hacían que el agua estuviera con tonos rojos y castaños. Cuando Remus se sumergió al agua para nadar y buscarla, sintió una fuerza en sus piernas haciendo que se ahogara, trato de nadar hacia la superficie, cuando lo logro, miro los brazos de Alexis enredadas en su pecho desnudo. La chica se había escondido en el agua para asustarlo en el agua y lo había hecho.
-Te hubieras visto la cara, esa era una venganza por tirarme al agua sin aviso previo.-dijo divertida Alexis flotando a lado de Remus, sin separase de él, aunque Remus estuviera en el agua, la chica podía percibir el aroma a chocolate característico de él.
-Yo también, tengo mi revancha, pequeña.-
-¿Cuál es?-miro con sus ojos grandes y alegres de Alexis a los de Remus, él le tomo la barbilla haciendo que se le acercara sus labios. No pudo más que sorprenderse la chica rara de Hogwarts, Remus Lupin la estaba besando…
J.k. Rowling, Warnes Brothers, Salamandra y etc.
Simbología:
La misma de siempre, es fácil de saber.
Avisos:
Como regalo de navidad, aniversario y etc xd Un capitulo de tres partes,espero que no se aburran por tan largo o quizá se les haga corto.
¡Feliz Navidad & Año nuevo!
Capitulo 19: Una noche Pasional.
-Pero que agradable sorpresa.-comento Vincent, el padre de Cristal, al ver como entraban a la mansión las hermanas Black y Rabastan Lestrange.-¿Quién lo hubiera pensando? Me siento el hombre más afortunado del mundo al tener estas grandes bellezas en mi mansión-Y le beso la mano derecha a ambas hermanas, una a la vez. Al último, una pequeña reverencia a Rabastan.
-Siempre tan elegante, señor Whiting.-dio el cumplido Narcissa con su voz aristócrata. Bellatrix dejo de oír a su pequeña hermana rubia para concentrarse en los merodeadores que estaban viendo todo desde arriba en las escaleras. Le encantaba ver la cara de furia de su primo “favorito”.
-No me digas, señor Whiting. Aquí todos somos una gran familia, ustedes saben, Andrómeda ya es como una hija para mí y como son sus hermanas también lo son. Mejor díganme Vincent.-Vincent las dirigió al cuarto de visitas a los tres que acaban de llegar. Sirius seguía agarrado por James por el brazo, cuando se fueron. James lo soltó y miro a su mejor amigo.
-¡Calma! Si sigues así harás un gran escándalo aquí con los Whiting. Mejor vamonos a cambiar para la cena. No creo que se queden para mañana la cena de Navidad.-trato de calmarlo James. Sirius miro a Remus y Peter, ellos asistieron sus cabezas para darle entender que apoyaban a James.
-Entonces, ¿Es hora de la cena, ahorita?-pregunto con voz de malicia Sirius mirando de reojo a James.- ¡Perfecto!
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Mientras en los cuartos del lado oeste de la mansión estaban las chicas vistiéndose y arreglándose para la cena de esa noche. Andrómeda les había dicho que algo sencillo para mañana ahora si la cena de Navidad se vistieran todas elegantes. Cada una estaba en un cuarto separado con su cama muy grande, muebles de madera muy cara, su tocador, su propio ropero con vestidos y joyas que podían utilizar por si no traían ellas. Las cuatro Gryffindors seguían desconcertadas de los colores de la mansión, ellas sentían que estaban en la sala común de Gryffindor, rojos, dorados, guindas y etc. Esos eran los colores que predominaban la casa excepto uno que otro cuarto como el cuarto principal para visitas que eran los colores emblemáticos dela Familia Whiting.
-Todo están raro aquí, porque presiento que algo malo pasara aquí.-dijo Lily mientras se miraba en un espejo de cuerpo completo con un vestido sencillo en sus manos para ver si le quedaba.
De repente, en su puerta alguien tocaba. Lily le grito que podía entrar. Victoria entro tímidamente al cuarto de la pelirroja. Ella se dio cuenta que su amiga de ojos rasgados ya estaba lista para la cena. Victoria estaba con un pantalón negro con rayas chiquitas blancas, zapatos negros cerrados sin tacón, y traía dos blusas de tirantes, una encima de la otra. La de abajo era de color blanca con encaje arriba y encima de ella una blusa negra con dibujos orientales en ella. Su cabello estaba recogido en un chongo, unas mechas afuera y su copete.
-¿Crees que estoy suficiente elegante para esta familia?-Victoria se dio una vuelta al llegar con Lily. La pelirroja rió.
-Hermosa como siempre, Victoria. En cambio a mi, sigo con mis mismas fachas de muggles.-dijo triste Lily sentándose con la cara agachada en una silla que estaba a lado del espejo completo.
-¡Ay Lily querida! Ahora porque te pones así ¿Alguien te dijo sangre sucia en esta casa?-Victoria se hinco en la silla, le agarro la cara a su amiga para que la miraba.
-Es que Andrómeda me dio una advertencia: “No digas que eres de padres muggles en esta casa menos en presencia de la madre de Crystal”. ¿Qué tiene de malo que mi familia es muggle? No es que me avergüence, al contrario estoy orgullosa de serlo, por eso me esfuerzo al 100% en ser la mejor bruja del colegio.-
-Eso es raro, no es típico de Andrómeda eso. Se ve tan alegre y no parece una Slytherin. Quizá el sombrero seleccionador se equivoco al elegirla de casa.-comento Victoria. Lily levanto su cabeza y miro extrañamente a su amiga.
-Siempre se me olvida que ella es Slytherin. Las tres son tan diferentes, digo Bellatrix es una psicópata bruja que escapo de la escuela. Narcissa es la princesa de hielo, tan elegante pero fría y Andrómeda, es extraña, solamente.-medito Lily. Victoria no entendía a que punto quería llegar eso Lily, miro al reloj, ya estaba apunto de ser las 6:30, solamente media hora para la cena.
-Amiga, si quieres medita otro tiempo, tienes media hora para arreglarte. Iré a visitar a Kalani para ver como esta.-Victoria le dio un beso de despedida y salio del cuarto de la pelirroja.
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-Estaba pensando que después de la cena, ir a jugar quidditch todos en la noche. Seria divertido ver a Potter caer de escoba muahaha-dijo Crystal en su cuarto, ya lista para la cena. Andrómeda estaba tirada en la cama de su amiga oyendo los planos de la anfritiona.-Mejor, vamos a mi laberinto y quizá ellas se asusten con la esfinge. Después Lily y Remus, ¿Cuanto apuestas a 10 monedas? A que serán los primeros en tratar de descifrar unos de sus acertijos.-
-¿Por qué no mejor nos vamos a dormir y listo?-musito enfadada Andrómeda mirando a Crystal pero ella ya tenia pergaminos con planes para la noche.
-¿Dormir? Es noche, es cuando la fiesta comienza, solamente necesitas unas tazas de té y listo.-aplaudió Crystal feliz mirando a su amiga pero al no ver una reacción de ella. Saco su varita del cajón de su tocador, apunto a su amiga, se oyó un destello y Andrómeda estaba flotando en el aire.
-¡BAJAME CRYSTAL! ¡SABES QUE ODIO LAS ALTURAS!-gritaba asustada Andrómeda al mirar que su amiga la dirigía hacia su balcón.
-Hasta que no me digas que te vas divertir hoy con nosotros en la noche te dejare suspendida en el aire y…no te daré como postre las galletas recién hechas por mi padre.-Andrómeda abrió los ojos, miro a los plateados de su amiga que no bromeaban.-Ahora dirás lo que diga. “Yo, Andrómeda Black, me divertiré con todos aunque tenga que jugar quidditch pero al final tendré por parte de Crystal las mejores galletas de jengribe del mundo hechas por su padre.-
Andrómeda repitió exactamente lo que dijola Slytherin. Al verse satisfecha Crystal la bajo despacio hacia el balcón, pudo notar que su amiga estaba temblando del miedo, se sostuvo del balcón y miro el horizonte. Crystal se acerco. Cerca de la casa de Crystal estaba una feria muggle, Andrómeda le había insistido desde hace dos semanas en que fueran para saber como era.
-¿Sabes que…? Tengo una mejor idea, vamos a tu feria de muggle. Quizá sea divertido subirnos a esos juegos y burlarnos uno que otro muggle.-dijo Crystal mirando las diferentes luces y abstracciones que tenía el lugar. Andrómeda se quedo rígida.
-No quiero ir. Quizá sea mejor ir al laberinto en la noche. Ya no me llama la atención ir a ese lugar-Andrómeda se dio la vuelta para salir del cuarto de Crystal. Ella se quedo en el balcón sin entender nada. A los instantes oyó el portazo de salida de su amiga.
-¿Qué mosquito radiactivo le pico a ella?-
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Cassandra se estaba viendo en el espejo de su tocador para ver que le faltaba para estar lista. No podía creer lo que apenas acaba de pasar en el semestre. Se había enamorado y roto su corazón por el rebelde Sirius Black. Ahora ahí estaba en el mismo lugar con ella. Amaba a Sirius Black pero al llegar a su casa su padre le dio la noticia que estaba comprometida y no más que con Rabastan Lestrange. Ella hubiera acepto el compromiso, desde pequeña le habían dicho que toda bruja pura y rica se comprometía con cierto mago de buen estado, dar hijos y seguir con el apellido, pero ahora ella no era una niña, podía tomar sus propias decisiones. Ya no dependía de su padre o su madre que apoyaba todo lo que su padre dictaba.
Mientras se arreglaba un rizo que estaba fuera de su lugar se puso a pensar que hubiera pasado si Sirius Black, no fuera un traidor en su casa y siguiera siendo el heredero Black. Quizá su padre hubiera aceptado esa relación, porque su madre adoraba al chico.
Sus pensamientos fueron interrumpidos al oír su puerta abrirse, lo peor dejando entrar al quien ocupaba sus pensamientos. Sirius Black estaba vestido con unos pantalones vaqueros sencillos y ajustados a su cuerpo. Una camiseta blanca desfajada con las mangas remangadas y los dos primeros botones estaban abiertos dejando ver un poco de su pecho. Un collar de una cruz negra estaba en su cuello.
-¡Hola! Lo siento si no pedí permiso para entrar.-disculpo Sirius a unos metros de Cassandra no quería acercarse mucho a la castaña.
-Esta bien, si es por la cena, ya estoy lista en realidad.-dijo la castaña oji-azul.
-Te seré sincero no vino para decirte que bajaras, vengo a entregarte tu regalo de Navidad. Por lo que veo no soy el único.-Cassandra no entendió hasta que vio donde apuntaba Sirius. Una lechuza pequeña café estaba en la ventana volando con un paquete. Cassandra corrió para abrir la ventana pero estaba atascada. Sirius fue a ayudar y juntos pudieron abrir la ventana dejando que la lechuza entrara toda cansada de su viaje.
-¡Gracias, pequeña!-Cassandra se metió al baño rápido y con un pequeña bandeja le puso agua para la lechuza. Sirius de su pantalón saco una moneda, se la dejo a lado de la lechuza para que la agarrara cuando terminara de beber.
-¿Quién te lo envía?-pregunto curioso al ver el paquete con una pequeña nota encima.
-No tengo idea, quizá de una tía, pero que raro, no tiene el nombre de la persona que me lo envió.-
Entonces Sirius agarro el paquete y empezó a examinarlo dándole vueltas, fijándose si tiene algo raro.
-No le veo nada raro, más bien es un regalo normal. Ten cuidado al abrirlo quizá sean bombas fétidas escondidas.-advirtió Sirius dándole el paquete a Cassandra. Con cuidado abrió el paquete y resulto ser unos de los regalos más bellos que le hayan enviado. Era un vestido azul muy fuerte, un pequeño escote discreto, largo hasta los tobillos, sin mangas pero del cuello se sujetaba. En la parte de abajo traía brillos. Parecía como si fuera el espacio y las estrellas en el vestido.
Al levantar Cassandra el vestido, una nota se le cayó. Sirius la levanta y lo leyó en voz alta.
-“Al ver este vestido, me acorde de tu gran belleza. Aunque sé que no te lo voy a mirar, me sentiré realizado al saber que lo pondrás.”-
Sirius al terminar de leer la nota, miro a Cassandra, estaba toda sonrojada. El rebelde no dijo nada, quizá la nota tenía razón, ese vestido iba a lucir todo hermoso con ella pero ¿Quién se lo envió?
-Quizá te lo envió tu prometido para vértelo en la cena de hoy. Creo que mejor me iré para dejarte.-Sirius se estaba aproximando a la puerta cuando Cassandra llego por atrás y le agarro la mano donde estaba el picaporte. Sirius se sorprendió por el gesto de la castaña.
-¿Cómo es que sabes que ando comprometida con Rabastan? ¿Esta aquí?-murmuro por detrás la oji-azul. Sirius se quedo quieto pegado con la puerta.
-Desde el comienzo del curso. Él me había dicho que iban hacer comprometidos, por eso…trate ser alguien para ti antes que pasara. Para poder disfrutar contigo el poco tiempo que te quedaba antes que eso pasaba. Pero pasaron cosas que nos distanciaron, querida. Crystal y Andrómeda siempre me daban consejos que debería hacer, más que nadie Crystal, quería que estuviéramos juntos, es más un día me dio un golpe por idiota.-
Sirius pudo sentir en su espada, algunas lágrimas, ya que Cassandra estaba llorando detrás de él.
-Y, ¿Por qué te golpeo?-
-Porque para que pensara bien. Ya que no sabía que hacer para que me quisieras. Me dijo que si podía conquistar a todas las chicas del colegio con mi trasero, como no iba ser posible que tu no me quisieras.-
Cassandra rió al escuchar lo que dijo Sirius. Era muy típico de ella decir eso. La castaña ya no estaba tomando resistencia para que Sirius saliera del cuarto. Al notar que la castaña soltó su mano de la de Sirius. Él se dio la vuelta para estar frente a frente con ella, pudo notar que ya no estaban las lágrimas en su cara.
-Solamente quiero decirte, que me perdones si te he hecho sufrir, no fue conciente. Pero quiero que sepas que tus ojos me hechizaron hace tiempo y no sabía que era amor lo que sentía por ti hasta hace poco.-finalizo Sirius abriendo la puerta ya para salir pero antes se había olvidado el porque de que él fuera con la chica.-Se me olvidaba tu regalo de navidad.-Con su varita guió su regalo hasta la cama de la chica.
La chica al ver que cerro la puerta el chico, corrió a su cama para abrir su regalo. Se dio cuenta que era un pequeño paquete, lo abrió cuidadosamente. Era un broche mediando de una mariposa plateada con algunos diamantes pequeños. Cassandra se dirigió a su tocador. Como traía un el cabello recogido, se puso el broche. Al finar, Cassandra sonrió y salio de su cuarto para ir a la cena.
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En el Gran Comedor de los Whiting, era una mesa de vidrio con herrería negra muy sofisticada. Toda la comida estaba servida por toda la mesa. Al fondo del cuarto, había una gran ventana que se podía apreciar el jardín trasero y tenía largas cortinas blancas. Las paredes estaban con estampados negros y blancos. Por fin llegaron a un lugar donde estaban con los colores de la familia. Varios elfos domésticos estaban parados derechos en los lados del comedor esperando la orden para servir la comida de la señora de la casa.
Los padres estaban en ambos extremos, la madre estaba en la ventana y el padre cerca de la puerta. Del lado izquierdo de la mesa estaban Rabastan, Sirius, Remus, James, Victoria y Kalani. Y de la derecha era Bellatrix, Lily, Cassandra, Narcissa, Andrómeda y Crystal.
Todos están parados en sus asientos hasta que Lucrecia Whiting llego y se sentó. Todos los hicieron, los elfos domésticos ayudaron en acomodar los asientos y dándoles una servilleta en sus piernas. James y Victoria se rieron por el gesto. Cassandra estaba acostumbrada con ello y sus ojos no podían en dejar de ver al otro extremo a Sirius que estaba hablando con Remus. Lily estaba incomoda con los elfos y tener de lado izquierdo a Bella que no dejaba de mandar miradas asesinas a su primo. Kalani asechaba la comida, tenía el tenedor y el cuchillo listos en sus manos para atacar cuando sea.
-¡Brindemos por esta cena! También a honor a nuestros invitados.-dijo Vincent Whiting con la copa de vino tinto levantada. Todos agarraron la copa y brindaron. Kalani le estaba gruñendo la panza. Lucrecia dio la orden para que todos comieran. De repente, solamente se oyó en el lugar el ruido de los platos moviéndose de lugar, los cuchillos cortaron en partes la comida, la bebida en las copas.
-Querido, diles lo de mañana.-dijo Lucrecia cortando en pedazos pequeños su carne. Vincent con su servilleta se limpio la boca y miro a sus invitados que ya todos lo estaban viendo.
-Mañana, Lucrecia y yo saldremos un buen rato de la tarde así que estarán solos, esperemos que se divierten sanamente mientras nuestra ausencia.-concluyo serio Vincent y metió un pedazo de carne a su boca para no seguir hablando.
Narcissa volteo a ver a su hermana Andrómeda que estaba sonriente con su jugo de calabaza. La rubia observo las manos de su hermana y agarro la izquierda.
-¡Por Merlín! ¿Qué son estas uñas? ¿Haz estado en tierra?-dijo enojada Narcissa apretando la muñeca de Andrómeda. La castaña trataba de quitarle la mano.
-No te interesa donde ando y ¡¿Qué si me la paso en la tierra?!¿Qué harás, acusarme a madre?-dijo enojada Andrómeda quitándole por fin la mano a Narcissa y se acerco a ella.-Si le dices a madre, tengo peores cosas que decirle sobre su princesita.-
Narcissa se quedo sorprendida por la advertencia. La castaña Slytherin siguió con su cena. Crystal estaba pensando en donde iria sus padres así que le pregunto a su madre.
-Madre, ¿Dónde irán padre y usted?-
Lucrecia siguió unos momentos en su comida, ya que la dejo, le contesto a su hija.
-No te interesa. Solamente tardáramos una hora o si hay complicaciones uno poco más pero no te preocupes, dejamos dinero en la oficina, por si necesitan. –
Crystal decidió ya no preguntar, miro a la mesa para ver como estaban sus invitados. Aunque estuvieran Bella, Narcissa y Rabastan, todos se estaban divirtiendo. Lily y Cassandra no dejaban de hablar sobre algunas cosas de chicas, Victoria y Kalani hablaban en susurros para que no las oigan pero miraban a Narcissa, que estaba bostezando de aburrimiento.
-Crystal, oye atentamente lo que te diré.-dijo en voz baja pero clara Lucrecia Whiting con sus ojos castaños oscuros mirando a su hija- Pase lo que pase, trata de ser una persona fuerte y feliz como tu padre.-
A James con el golpe se le cayeron los lentes. Todos se quedaron callados. El chico se levanto de su lugar y miro a la chica.
-¿Quieres pelea, Whiting?-
-Siempre James, siempre.-
Ambos agarraron toda la comida que tenían en su alcanza y empezaron a tirarse con todo. Lucrecia miraba con horror como sus paredes se estaban ensuciando, los elfos domésticos trataban de no reírse. De repente, Lucrecia sintió también un gran golpe de comida, igual que su hija se enfado y busco el culpable. Vincent sonreía al ver el enfado de su esposa.
-¡Tú!-
-Relájate, querida. Es un juego.-Pero Vincent fue callado con una naranja en su boca tirada por su esposa. Kalani y Victoria se subieron a la mesa juntas y gritaron.
-¡PELEA DE COMIDA!-
Sirius y James no se hicieron en esperar y atacaron con todo lo que podían. Remus se quedo quieto en su lugar comiendo lo que podía y viendo como todos quedan embarrados con comida.
-Bueno, todavía queda el pastel de chocolate intacto-Remus iba agarrar un pedazo cuando miro a Kalani agarrándolo todo y tirándoselo a Lily y Cassandra para que se unieran al juego.
-¡WWILLIAMSS!¡¿CÓMO TE ATREVES A DESPEDICIAR UN PASTEL DE CHOCOLATE CON FRESAS?!¡ESTO ES GUERRA!-
Kalani vio horrorizado al notar a Remus con ojos rojos atacándola con todo lo que podía.
Bellatrix se ría por la pelea que había en el lugar. Rabastan se salio del comedor sin hacer ruido para que no lo notaran. Narcissa se escabullo para esconderse debajo de la mesa para que no ensuciaran su vestido y cabellera. Cassandra se había unido también a la pelea junto con Lily tirando frutas a Sirius y James.
-Parecen un cóctel de frutas.-rió Lily al mirar a ambos merodeadores golpeados con frutas y con jugo en sus caras. Cassandra también rió por el comentario.
Así estuvieron un rato todos tirándose la cena hecha preparada por los elfos domésticos. Andrómeda había manchado la ropa de Narcissa. Los padres de Crystal no dejaban de reír. Los merodeadores corrían por todo el lugar como las demás.
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-¿Viste la cara de Narcissa cuando Andrómeda le tiro todo el ponche encima?-dijo Victoria secándose el cabello con una toalla.
Después de la cena, se regresaron a sus cuartos excepto las cuatro amigas Gryffindor que decidieron hablar en el cuarto de Lily, que era el más cercano subiendo las escaleras.
-Sinceramente lo mejor fue cuando el padre de Crystal con su varita trato de aparecer más comida pero Lucrecia lo impidió tirando el plato gigante de oro a su cabeza.-comento Kalani que se sentó en la cama.
-Yo le vi un chinchon cuando se desmayo el señor Whiting-complemento Cassandra a la anécdota.
-Oigan..-dijo Lily, todas voltearon hacia la pelirroja.-Quiero saber si era mi imaginación ó vi a Crystal muy alegre hoy.-
Kalani, Victoria y Cassandra se voltearon a ver pensando en lo sucedió.
-Yo creo que tenia sonrisa maléfica, estaba matando gente con la comida. Estabas alucinando, Lily.-dijo Kalani ya quitándose la última mancha de comida en su cara.
De repente la puerta se abrió dejando entrar a Crystal toda vestida y arreglado y detrás de ella estaba Andrómeda también. Crystal estaba con unos jeans, un suéter con cuello de tortuga negro y unos converses. Su melena castaña lacia con puntas plateadas estaba recogida en una coleta. Andrómeda traía una falda blanca con vuelo, unas sandalias y una blusa de mangas largas verde claro. Su cabello ondulado castaño estaba suelto y con una diadema del mismo color de la blusa.
-¿Ya están listas?-pregunto emocionada Crystal mirándolas.
-¿Para que?-preguntaron las cuatro al mismo tiempo mirando a las dos Slytherin.
-Para la feria muggle que queda cerca de mi casa. Sería divertido subirnos a esos juegos que juegan los muggles. No quería al principio pero Andrómeda me convenció pero ahora resulta que ella no quiere ir.-La castaña estaba seria mientras Crystal explicaba lo divertido que sería.
-Pero…estamos llenas de comida, no tendremos tiempo en arreglarnos-dijo Cassandra que sentía en su cabello todavía fruta en él.
-Con un hechizo y estas como nueva.-Crystal con su varita hizo unos movimientos, a los instantes la comida de las cuatro Gryffindors ya no estaba con comida pero su ropa estaba algo formal.
-Les damos 5 minutos para un cambio de ropa, mientras vamos avisarles a los chicos-dijo Andrómeda saliendo del cuarto y Crystal detrás de ella. Cassandra al mirar que las dos se fueran se dirigio con sus amigas.
-¿Bellatrix, Narcissa y Rabastan irán?-pregunto la castaña de ojos azules.
-No creo, yo oí quejarse Narcissa que ya quería irse pero Bellatrix la callo.-dijo Lily sacándose de su maleta unos pantalones y una blusa.-¿Por qué abran venido?-